Entre las razones que aducen que sería una vuelta atrás se habla de que antaño era difícil que los móviles aguantaran una jornada intensiva y que las mejoras tecnológicas han logrado mitigarlo. Si bien es cierto que ha habido innegables avances en eficiencia energética, la realidad es que ¿Cuántos teléfonos hay que dándoles caña su batería no aguanta mucho más que un día de uso?. Y eso sin ser excesivamente viejo.
¿Cada cuánto cambias de teléfono?
Los datos de tiempo medio para renovar el teléfono entre los españoles son de entre dos y tres añospero no vale quedarse con el dato, aquí hay que imaginarse la correspondiente campana de Gauss.
Tengo iPhone desde hace más de una década y en la actualidad lo renuevo cada dos años. ¿Los motivos? Por un lado porque en lugar de tener una cámara, use mi teléfono como herramienta para grabar vídeo y hacer fotos. Por otro, también por mi trabajo, considero que es importante experimentar la tecnología actual. Y obviamente, porque me gusta. Aquí también entrarían los técnicos y primeros usuarios. Entre estos perfiles de usuarios lo normal es que la batería, aunque se degrade, siga en un estado aceptable.
Pero no siempre ha sido de este tipo. Recuerdo que mi antiguo iPhone 3GS estuvo conmigo un montón de años. Y en general, existe un perfil de usuario mayoritario que solo se cambia de teléfono cuando el suyo se cae a pedazos. Entre esa mayoría es altamente probable que lo poco que les dure la batería sea una razón de peso para cambiarlo.
He trabajado unos cuantos años dando clases de dispositivos móviles Android y iOS y dentro de ese perfil de usuarios que se compran un iPhone para que les dure, dos de los motivos para renovar de teléfono era o lo poco que les dura la batería o que se habían quedado sin espacio.
Una segunda batería puede ser una segunda juventud.
Entre los teléfonos que tuve se encontró el iPhone 6suno de los modelos afectados (junto con el iPhone 6) por el throttling de Apple, que se saldó con la firma teniendo que pagar hasta 189 euros a sus usuarios porque ralentizó deliberadamente el rendimiento de estos terminales para proteger sus componentes. Después de sus disculpas, Cupertino ofreció un programa de reemplazo de baterias con descuento a la que servidora se acogió.
Recuerdo aquel momento porque bajos de rendimiento al margen, con una batería nueva mi «viejo» iPhone 6s vivía una segunda juventud y ya no tenía que cargarlo a diario una segunda vez después de comer. Y ya de paso, aproveché para venderlo poco después, pero eso ya es otra historia.
Quienes cambiaron la batería a módico precio tuvieron de vuelta un teléfono que, con ese retoque, estaba envejeciendo muy bien. Y dejando una evidencia: si cambiar la batería fuera «fácil» (fácil entendido tanto desde el punto de vista del precio como de la técnica), ¿Cuánta gente podría estirar más la vida de su teléfono?. Con la medida de la UE estaremos más cerca de saberlo. Con este cambio de normativa, se soluciona uno de los grandes problemas.

Los móviles gama alta envejecen mejor
El punto anterior también permite una lectura a modo de conclusión: mi iPhone estaba envejeciendo bien con ese retoque, pero tampoco era un teléfono de 150 euros. Una obviedad que merece la pena poner sobre la mesa: los telefonos de gama alta envejecen mejorno solo por el mimo de los fabricantes en cuanto a actualizaciones (en Android), si no también porque su hardware tiene más músculo para aguantar lo que está por venir. Por ejemplo con baterías de silicio como las que se están popularizando hoy en día.
Aquí toca hacer cuentas y pensar si sale a cuenta comprar un teléfono de 200 euros cada dos años o apostar por uno de mil y que te dure cinco. Obviamente cada persona y cada dispositivo es un mundo, tiene sus particularidades y quizás la respuesta no sea la misma para alguien que solo lo usa para WhatsApp que para trabajar o que lo tiene como oro en paño versus quien no lo cuida demasiado.

Menos teléfonos, más uniformes


Pero con fabricantes que lanzan varias decenas de modelos al año con ligeras variaciones interiores y exteriores, resulta complicado pensar en el medio o largo plazo. Una cosa es hacer que todos dispongan del mismo puerto de carga (que lo suyo costó, con Apple teniendo que dar su brazo a torcer a regañadientes), otra conseguir que todos tengan baterías extraíbles y reemplazabless como los Fairphone.
Asumiendo que no serán intercambiables entre sí, es decir, que no vas a cambiar la batería de un Samsung de gama alta para colocarle la de un gama de entrada, lo suyo es que se tienda a la uniformidad por una cuestión de practicidad y comodidad.. Ni los usuarios quieren preocuparse por tener que buscar en un mar de opciones ni al fabricante le interesa comercializar muchos tipos diferentes.

La idea que subyace es la de fabricado para que durealgo que con decenas de modelos al año no resulta sostenible para los fabricantes. Si duran, se renuevan menos y por tanto se compran menos. Como las míticas medias de nailon que constituyen el ejemplo primigenio de la obsolescencia programada.
De materializarse la llegada de las baterías extraíbles y reemplazables, probablemente el paso siguiente sería un cambio de estrategia de las marcas simplificando sus familias, lanzamientos y, en definitiva, reduciendo su cartera de teléfonos. Y no sería un drama.
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