–>
el papa León XIV ha ensalzado este martes la fe y la humanidad ante «una economía deformada«que reduce todo en negocio, durante la misa de la epifanía con la que termina la Navidad y que ha coincidido con el cierre del Jubileo.
<!– Inicia validación de Párrafo
–>
el pontífice estadounidense reflexionó sobre las amenazas que enfrenta la iglesia y «los numerosos conflictos con los que los hombres pueden resistirse e incluso atacar» a Dios, advirtió.
<!– Inicia validación de Párrafo
–>
«A nuestro alrededor una economía deformada intenta sacar provecho de todo. Lo vemos en un mercado que transforma en negocio incluso la sed humana de buscar, de viajar y de recomendar», avisó.
<!– Inicia validación de Párrafo
–>
León XIV ha presidido este martes en la basílica de San Pedro la misa de la epifanía que marca un doble fin: termina con ella su primera Navidad como papa pero también ha servido para clausurar el Año Santo instituido en 2024 por su difunto antecesor Francisco.
<!– Inicia validación de Párrafo
–>
Tras cerrar la Puerta Santa de San Pedro, el rito solemne con el que termina el Jubileo, el papa accedió en procesión a la basílica para presidir la misa ante millas de fieles, cardenales, clérigos y con la presencia del presidente de Italia, Sergio Mattarella.
La misteriosa adoración de los Reyes Magos
<!– Inicia validación de Párrafo
–>
En su homilíameditó sobre la misteriosa adoración de los Reyes Magos para equipararla a la «búsqueda espiritual de nuestros contemporáneos» que, aseguró, «es mucho más rica» de lo que se cree, a juzgar por los más de 33 millones de peregrinos que han llegado a Roma a lo largo de este Año Santo, según cifras de la Santa Sede.
<!– Inicia validación de Párrafo
–>
«Sí, los magos aún existen. Son personas que aceptan el desafío de arriesgar cada uno su propio viaje, que en un mundo complicado como el nuestro, en muchos aspectos excluyentes y peligrosos, sienten la exigencia de ponerse en camino, en búsqueda», apreció.
<!– Inicia validación de Párrafo
–>
Ante este flujo de fieles, el pontífice se preguntó si «hay vida en nuestra Iglesia» y defendió que «amar y buscar la paz significa proteger lo que es santo», lo «pequeño, delicado y frágil».
<!– Inicia validación de Párrafo
–>
Por otro lado, el pontífice estadounidense alertó de la vigencia de «las intenciones de herodesde los miedos siempre al acecho para transformarse en agresión» hacia la fe y la iglesia, como la mencionada «economía deformada» que reduce todo un mero consumo.
<!– Inicia validación de Párrafo
–>
«Lo vemos: el mercado transforma en negocios incluso la sed humana de buscar, de viajar y de recomendar. Preguntémonos: ¿nos ha educado el Jubileo a huir de este tipo de eficiencia que reduce cualquier cosa a producto y al ser humano a consumidor?”, arremetió.
<!– Inicia validación de Párrafo
–>
Para, acto seguido, hacer un alegato por la acogida al preguntar a los fieles si tras el Año Santo serán capaces de «reconocer en el visitante a un peregrino, en el desconocido a un buscador, en el lejano a un vecino, en el diferente a un compañero de viaje».
<!– Inicia validación de Párrafo
–>
Porque la fe, subrayó, «no tiene precio ni medida» y no espera a la iglesia «en los lugares prestigiosos sino en las realidades humildes«.
<!– Inicia validación de Párrafo
–>
«Si no reducimos nuestras iglesias a monumentos, si nuestras comunidades se convierten en hogares, si rechazamos unidos los halagos de los poderosos, entonces seremos la generación de la aurora«, terminó.



