¿Por qué es importante?. La nueva DNA es una propuesta de ley para establecer una postura común en temas de telecomunicaciones. Al ser un Reglamento, las normas se aplican directamente desde Bruselas a todos los países por igual, sin que los gobiernos nacionales puedan modificarlas o adaptarlas a su gusto.

Henna Virkkunen, vicepresidenta de la Comisión Europea, durante la presentación de la DNA. Imagen de la Comisión Europea
Uno de los principales cambios es que el ADN elimina la concesión de frecuencias por periodos. No se repetirán las subastas de frecuencias: para aquellos operadores que hayan obtenido una porción de las bandas, la concesión será por tiempo indefinido. Eso sí, la Comisión Europea lanza una amenaza:
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La DNA quiere reducir la inversión de los operadores en las licencias: si consiguieron una porción, será suya indefinidamente. Esto debería trasladarse a los clientes, ya que desarrollar redes futuras no requerirá tanto dinero. Además, la nueva normativa elimina los trámites burocráticos en un 50 %, otra ventaja que debería trasladarse al usuario. En teoría.
Un gran paso en el Internet por satélite. En la coyuntura actual, y debido a la ruptura de relaciones con Estados Unidosla Comisión busca afianzar la independencia tecnológica. En este sentido, el ADN pretende:
«incentivar la creación de servicios paneuropeos de comunicación por satélite mediante el establecimiento de un marco de autorización del espectro a escala de la UE, en lugar de a escala nacional».
Cualquier operador satelital que active sus servicios en un país de la Unión, tendrá abierta la puerta en el resto de países. Esto beneficia claramente a Starlink y Project Kuiper (ahora Amazon LEO), aunque va más allá: el ADN establece la normativa para las futuras operaciones de IRIS². Será una constelación de satélites en órbita LEO y MEO que comenzará su despliegue en 2030.

Jarro de agua fría para los operadores: no se facilitarán las fusiones. Con la enorme competencia que existe en el sector de las telecomunicaciones, se esperaba que la Comisión Europea asentase las bases para una concentración del mercado. Y no ha sido así: la ADN deja intacto el Reglamento de Fusiones de la UE o ECMR. Los operadores aspiraban a que Europa facilitase las fusiones para aumentar la concentración y fuerza a la escala europea. Estas peticiones no han obtenido respuesta.
La nueva ADN pretende que el usuario europeo sea el gran beneficiado. Si la Comisión logra su objetivo, en 2030 no importará si estás en una aldea remota de Galicia o en el centro de Berlín: tendrás conexión rápida, móvil con Internet por satélite y todo sin la burocracia ya clásica de Europa. Ahora solo falta que los operadores recojan el guante y trasladen ese ahorro de costes a tu factura mensual.
Imagen de portada | Montaje con foto de la Comisión Europea e Iván Linares
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