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*El Derecho Sistémico no viene a sustituir la ley, Sino a darla Alma.
En el ejercicio tradicional del Derecho, nos han enseñado a mirar el expediente. Analizamos pruebas, plazos procesales y artículos del Código Civil o Penal. Sin embargo, quienes ejercemos la abogacía sabemos que, a menudo, ganamos el caso en los tribunales, pero el cliente regresa meses después con el mismo problema, o con uno nuevo nacido de la misma raíz. ¿Por qué? Porque una sentencia no siempre es justicia, y la legalidad no siempre trae paz.
Aquí es donde entra el Derecho Sistémico, una vanguardia jurídica que está transformando la resolución de conflictos en el mundo y que hoy llega con fuerza a la República Dominicana.
Más allá de la superficie legal
El Derecho Sistémico, basado en las órdenes y principios descubiertos por Bert Hellinger, propone que cada conflicto legal es, en realidad, el síntoma de un desorden en un sistema (ya sea familiar o empresarial). Mientras que el derecho tradicional busca un culpable, el derecho sistémico busca la solución que incluya a todos.
Nuestros códigos son expertos en la «letra», pero el Derecho Sistémico es experto en la «relación». Mira lo que el Código no ve: las lealtades invisibles, las exclusiones de miembros de la familia y los desequilibrios entre el dar y el tomar que mantienen a las partes atadas a un pleito eterno.
El «Ouroboros» Jurídico: Cuando el conflicto se devora a sí mismo
En mi práctica, observo con frecuencia el fenómeno del Ouroboros: conflictos que se mueren la cola. Familias que llevan tres generaciones litigando por la misma parcela; empresas donde los socios se traicionan cíclicamente.
Cuando nos limitamos a lo que dice la ley escrita, a veces alimentamos ese ciclo. El Derecho Sistémico rompe el bucle. No se queda en la superficie del «quién tiene la razón», sino que pregunta: ¿A quién estamos siendo leales al mantener este conflicto? ¿Qué historia del pasado no ha sido reconocida?
Los tres pilares de una justicia que sana
Para que un acuerdo legal sea sostenible en el tiempo, debe respetar tres leyes sistémicas fundamentales:
- Pertenencia: Nadie puede ser excluido. En una partición de bienes, si se ignora el esfuerzo de un ancestro o se excluye a un heredero «incómodo», el dinero se esfumará o el conflicto renacerá en la siguiente generación.
- Jerarquía: Quien llegó primero tiene prioridad. El respeto a los fundadores en las empresas ya los padres en las familias es la base del orden financiero.
- Equilibrio entre Dar y Tomar: Los contratos y sentencias deben buscar una compensación justa. Un acuerdo donde una parte siente que fue «asaltada» legalmente, es una bomba de tiempo sistémica.
Un nuevo horizonte para la República Dominicana
Como pionera de esta disciplina en nuestro país, mi compromiso es ofrecer una justicia que no solo cierre expedientes, sino que sanos sistemas. La República Dominicana, con su fuerte arraigo familiar y su vibrante crecimiento empresarial, merece una abogacía que entienda que detrás de cada demandante y cada demandado hay un alma y un sistema buscando descanso.
El Derecho Sistémico no viene a sustituir la ley, sino a darle alma. Porque cuando miramos lo que el Código no ve, finalmente encontramos la solución que nos permite a todos seguir adelante.
POR: SUSAN ESPAILLAT
*La autora es pionera del Derecho Sistémico en República Dominicana. Susan.espaillat@gmail.com.
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