Una investigación realizada por la Universidad de California, Riverside, publicada en la revista ‘Nature Communications‘, descubrió que Toxoplasma gondii, un agente patógeno que reside de forma permanente en el cerebro de millones de personas, presenta una actividad biológica mucho más intensa de lo que la comunidad científica estimaba hasta la fecha.
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Algo que llamó la atención de los investigadores es que la mayoría de las personas no sabe que un tercio de la población mundial convive con este parásito y que su transmisión suele producirse por medio del contacto. directo con heces de felinos y, sobre todo, mediante el consumo de carne mal cocinada.
Si bien es cierto que el sistema inmunológico humano logra mantenerse bajo control sin demasiadas dificultades, esto no impide que se prometa de por vida en el cuerpo humano. Con este estudio, los científicos pretenden romper con el dogma de que los quistes microscópicos que se originan en los músculos, el corazón y el tejido cerebral son solo cápsulas de almacenamiento pasivo, en las que el patógeno permanece sin realizar funciones metabólicas complejas.
En la gran mayoría de las personas no suelen causar síntomas perceptibles; Aun así, permanece en el cuerpo. de por vida, ya que dentro de estos quistes se pueden albergar cientos de parásitos.
Dentro de estas quistes se pueden albergar cientos de parásitos. Foto:iStock
Asimismo, cuando el sistema inmunológico está debilitado, estos pueden reactivarse y causar daños graves en el cerebro o en los ojos. Además, en las mujeres que se encuentran en estado de embarazo conlleva riesgos adicionales, ya que podría provocar complicaciones graves en los bebés y en su desarrollo.
Durante mucho tiempo, los científicos creyeron que esos quistes contenían un único tipo uniforme de parásito. Sin embargo, mediante métodos avanzados de análisis unicelular, descubriendo que esta suposición, sostenida durante tanto tiempo, era incorrecta.
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Cada quiste contiene múltiples subtipos
De acuerdo con este nuevo estudio, lograron demostrar que cada quiste contiene múltiples subtipos de parásitos distintos y que cada uno cumple su propia función biológica.
“Descubrimos que los quistes no son solo escondites tranquilos: también son centros activos con diferentes tipos de parásitos orientados a la supervivencia, la propagación o la reactivación»afirmó Emma Wilson, profesora de ciencias biomédicas y autora principal del estudio.
La científica también explicó que estas quistes se encuentran con mayor frecuencia en el interior de las neuronas, pero que también suelen aparecer en los músculos esqueléticos y cardíacos.
De acuerdo con Emma Wilson, estos quistes desempeñan un papel crucial tanto en la enfermedad como en su transmisión, ya que, una vez establecida, resisten todas las terapias existentes y permanecen en el organismo de manera indefinida.
“Durante décadas, el ciclo de vida del Toxoplasma se entendió de forma simplista, conceptualizando como una transición lineal entre las etapas de taquizoíto y bradizoíto”, agregó Wilson.
Estas quistes se encuentran con mayor frecuencia en el interior de las neuronas. Foto:iStock
Los investigadores lograron descubrir que, mediante el empleo de técnicas de secuenciación de ARN de célula. única, identificaron una heterogeneidad inesperada dentro de los propios quistes.
«Nuestra investigación desafía ese modelo. Al aplicar la secuenciación de ARN unicelular a parásitos aislados directamente de quistes in vivo, descubrimos una complejidad inesperada dentro del propio quiste. En lugar de una población uniforme, los quistes contienen al menos cinco subtipos distintos de bradizoítos. Aunque todos se clasifican como bradizoítos, son funcionalmente diferentes, con subgrupos específicos predispuestos a la reactivación y la enfermedad”, afirmó.
La experta también comentó que los quistes durante décadas han sido difíciles de estudiar, debido a que se encuentran profundamente enterrados en tejidos como el cerebro y no se forman eficientemente en cultivos de laboratorio.
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«Nuestro trabajo supera estas limitaciones al utilizar un modelo murino que refleja fielmente la infección natural. Dado que los ratones son un huésped intermediario natural del Toxoplasma, sus cerebros pueden albergar millas de quistes. Al aislar estos quistes, digerirlos enzimáticamente y analizar cada parásito Individualmente, pudimos obtener una visión de la infección crónica tal como se produce en el tejido vivo.”, agregó.
Según Wilson, los tratamientos actuales son de gran ayuda para controlar la forma rápida de replicación del parásito responsable de la enfermedad aguda, pero ningún medicamento disponible puede eliminarlo.
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WENDYS PITRE ARIZA
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
EL TIEMPO
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