El cáncer dejó hace tiempo de ser un problema marginal del sistema de salud para convertirse en uno de sus mayores desafíos estructurales. En el mundo, cerca de 20 millones de personas son diagnosticadas cada año con algún tipo de cáncer y las proyecciones indican que, hacia 2050, esa cifra podría llegar a 35 millones de nuevos casos anuales, lo que representa un incremento cercano al 77%. Este crecimiento acelerado, asociado principalmente al envejecimiento poblacional y al aumento de la esperanza de vida, plantea presiones inéditas para los sistemas de salud y obliga a repensar las estrategias de prevención, diagnóstico, tratamiento e investigación de manera integral y sostenible.
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En Colombia, el impacto de esta enfermedad ya es evidente. Más de 651.000 personas viven actualmente con cáncer y, aunque el número de casos continúa en aumento, se han registrado avances importantes. La tasa de mortalidad por cáncer ha disminuido de forma sostenida, pasando de 76,6 muertes por cada 100.000 habitantes en 1997 a 66,9 en 2024, reflejo de mejoras en la detección y en las rutas de atención.
Rafael Antonio Sánchez, director ejecutivo del CTIC. Foto:MILTON DÍAZ. CEET
Sin embargo, los retos persisten, especialmente en cánceres de alto impacto como mama, próstata y gástrico, y en departamentos como Risaralda, Huila, Valle del Cauca, Antioquia y Norte de Santander. A esto se suma que, aunque las coberturas de tamizaje para cuello uterino, colon y próstata han aumentado entre 2023 y 2025, siguen siendo insuficientes para lograr un impacto significativo en la sobrevida, mientras que la tamización para cáncer de mama incluso ha mostrado una disminución.
En este escenario, el Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer Luis Carlos Sarmiento Angulo (CTIC) se ha consolidado como uno de los actores más relevantes del país. Desde el inicio de sus operaciones en 2022, el centro ha atendido a más de 22.000 pacientes nacionales e internacionales, posicionándose como un referente regional que articula ciencia, tecnología y un enfoque profundamente humano en la atención del cáncer.
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Para el Dr. Rafael Antonio Sánchez París, Director Ejecutivo del CTIC, el crecimiento acelerado de la incidencia del cáncer obliga a tomar decisiones de largo plazo ya entender que esta enfermedad tendrá un peso cada vez mayor no solo en la salud pública, sino también en la economía y en la vida cotidiana de las sociedades.
Desde el inicio de sus operaciones en 2022, el CTIC ha atendido a más de 22.000 pacientes. Foto:Mauricio Moreno. EL TIEMPO
En entrevista con EL TIEMPO, que se realiza este miércoles en el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer, el directivo insiste en que Colombia enfrenta un reto doble: por un lado, el aumento de casos y, por otro, una mortalidad que en América Latina es más alta que en otras regiones del mundo. Esto, explica, hace urgente fortalecer la investigación, consolidar alianzas nacionales e internacionales y avanzar hacia una visión de país que entienda que, en el futuro cercano, una parte sustancial del gasto en salud estará concentrada en el diagnóstico y tratamiento del cáncer. “Invertir hoy en prevención, detección temprana e investigación no es un lujo, es una necesidad para la sostenibilidad del sistema”, señala.
La Organización Mundial de la Salud proyecta que los diagnósticos mundiales pasarán de cerca de 20 millones a 35 millones al año hacia 2050. ¿Cómo se traduce eso en riesgos para Colombia y para la vida cotidiana de las personas?
Ese crecimiento implica un impacto directo en los sistemas de salud y en la economía. El cáncer ya tiene hoy un tamaño importante y pronto tendrá uno casi el doble de grande, y Colombia no será la excepción. En América Latina, aunque no tenemos la mayor incidencia, sí tenemos la mayor mortalidad por cáncer, lo cual es muy preocupante. Esto significa que muchas personas están muriendo de cáncer más que en otras regiones, y eso habla de brechas en diagnóstico oportuno, acceso y tratamiento integral.
Las proyecciones globales que muestran un crecimiento cercano al 80% en el número de nuevos diagnósticos en un período relativamente corto constituyen, sin duda, un reto enorme para la salud pública y para los sistemas de salud, no solo en Colombia, sino en todo el mundo. Esta es una enfermedad cuya realidad está muy asociada a la longevidad: cada vez que vivimos más tiempo y, con ello, aumenta la probabilidad de desarrollar algún tipo de cáncer. En Colombia, este fenómeno se ha dado de forma muy rápida y eso nos obliga a fortalecer las capacidades de atención, diagnóstico e investigación.
Aunque América Latina no concentra la mayor incidencia de cáncer, sí registra la mayor mortalidad. Foto:iStock
Usted ha insistido en la importancia de la investigación como eje central. ¿Por qué es tan clave pensar la investigación en cáncer como una estrategia de largo plazo?
Porque la investigación no puede replantearse cada cuatro años. Este es un tema de mediano y largo plazo, que requiere una o dos décadas para mostrar resultados sólidos. Hacer investigación de forma aislada entre instituciones es muy complejo, y los recursos en Colombia no son tan significativos como para lograr los avances que necesitamos sin cooperación. Si logramos entender mejor, por ejemplo, la biología molecular de los tumores de los colombianos, podríamos aproximarnos a tratamientos más robustos y precisos.
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¿Cómo se está articulando el CTIC con otros actores para construir esas sinergias que hoy se requieren?
Hoy la investigación funciona como un ecosistema, no como grupos aislados. En el CTIC trabajamos en tres niveles. El primero tiene que ver con los médicos y científicos que generan redes para construir preguntas y encontrar respuestas en conjunto. El segundo involucra a las organizaciones públicas y privadas que tienen dentro de su propósito hacer investigación y buscar cómo, con los recursos disponibles, se pueden obtener mejores resultados. Y el tercero es una política de país que ponga la investigación en el centro como una estrategia para mejorar la calidad de vida y posicionarnos mejor en el mundo.
¿Ese trabajo también implica conectarse con otros países y centros internacionales?
Sin duda. Hoy la investigación en el mundo es colaborativa. Es muy frecuente ver premios Nobel compartidos por científicos de distintos países que suman sus competencias. En el CTIC tenemos un grupo de médicos científicos muy conectados con otros en Colombia y fuera del país, y eso nos ayuda a avanzar. Como institución, nos hemos aliado con todos los actores que quieren trabajar seriamente en promoción, prevención, atención e investigación del cáncer, idealmente integrando las tres.
Para el 2030, los casos de cáncer en menores de 50 años aumentarían en un 31 % Foto:iStock
Uno de los ejemplos que usted mencionó es el trabajo con mujeres cafeteras en el Huila. ¿Qué representa este tipo de iniciativas?
Es un motivo de orgullo. Son alianzas que nos permiten llegar a poblaciones específicas, identificar cánceres de forma más temprana y acompañar los tratamientos. También estamos atentos a las discusiones de país sobre ciencia y cáncer, porque creemos que la investigación debe ser identificada como una prioridad nacional para poder avanzar de forma más robusta.
Desde 2022, el CTIC ha atendido a más de 22.000 pacientes. ¿Cómo ha cambiado la atención del cáncer para estas personas?
Nosotros queremos ser un lugar donde lo humano y lo científico encuentren el mejor escenario para prevenir, tratar y rehabilitar el cáncer. Eso se traduce en una atención humanizada y centrada en el paciente, donde todo está construido para acompañar no solo al paciente, sino también a su familia, con conocimiento, experiencia y preparación profesional.
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¿Cómo se materializa ese enfoque integral en la práctica clínica?
Hay tres componentes clave. El primero es lo humano: la atención centrada en el paciente. El segundo es la promoción y la prevención, con programas de tamizaje ajustados a riesgos, edad y género, porque estamos convencidos de que un centro de alta complejidad también debe trabajar en prevenir. Y el tercero es la integralidad del diagnóstico y el tratamiento. Hoy, por ejemplo, el 100% de nuestros pacientes cuenta con todas las pruebas necesarias para que el tratamiento que reciba sea el adecuado, lo que llamamos completitud patológica.
¿Qué papel juega la investigación dentro de esa atención integral?
Un papel fundamental. Hacemos investigación al interior del CTIC con nuestros pacientes para encontrar nuevos tratamientos, muchas veces en alianza con desarrolladores de medicamentos y fundaciones que invierten recursos para ello. Además, tenemos más de 50 protocolos de investigación institucional en marcha, con el objetivo de aprender y mostrar al mundo qué ocurre con estas enfermedades en nuestros pacientes.
Usted ha hablado del impacto económico del cáncer. ¿Por qué es tan importante anticiparse a ese escenario?
Porque el impacto en la economía es muy significativo. Vale la pena hacer análisis juiciosos de mediano y largo plazo para entender cómo invertir en prevención, diagnóstico e investigación puede generar mejoras sustanciales para un sistema de salud que ya enfrenta muchas dificultades. En unos años, el principal gasto en salud será el diagnóstico y tratamiento del cáncer, y si no nos preparamos desde ahora, el impacto será mucho mayor.
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¿Qué mensaje le daría a los tomadores de decisión ya la sociedad frente a este reto?
Que este es un problema enorme y creciente. La pandemia del COVID nos dejó una lección clara: el mundo se dividió entre los países que hacían investigación y los que no. Esa brecha puede ampliarse aún más en el futuro. Los países que invierten en investigación generan desarrollo, salud y crecimiento como sociedad. Además, no podemos olvidar el impacto humano: el dolor que el cáncer genera en las personas y sus familias es enorme, y temas como la salud mental están profundamente relacionados con lo que podemos anticipar y prevenir.
El compromiso tiene que ser de todos. De las personas, para buscar diagnósticos más tempranos; de las instituciones, para acompañar en diagnóstico, tratamiento y rehabilitación; y del país, para no perder el impulso y seguir avanzando. El cáncer no es el fin de la vida. Si se diagnostica a tiempo, en un alto porcentaje es curable, y en otros casos se ha convertido en una enfermedad crónica. Hablar de esto es fundamental para entender que hay escenarios de lucha difíciles, pero con resultados que no siempre son la muerte. Por eso es tan importante que sigamos poniendo este tema en el centro de la conversación pública.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medio Ambiente y Salud
@CaicedoUcros
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