De acuerdo con Participación Ciudadana (PC), capítulo local de TI, “todavía no hay mucho que celebrar”, aunque el país ha avanzado en este índice, en el que alcanza una puntuación de 37.
Por el contrario, subrayó la ONG en rueda de prensa, “en estos momentos el optimismo está amenazado por los escándalos de corrupción que se han conocido recientemente y que es muy posible que afecte nuestra puntuación en los próximos años”.
En ese sentido, apuntó, que para seguir aumentando la confianza “es necesario enviar mensajes muy claros de que estos avances no son vulnerables, sino que se asientan en instituciones públicas transparentes y honestas, mayor control del gasto público, acciones rápidas contra los funcionarios que se involucren en faltas éticas y, sobre todo, que la justicia actúe con presteza y eficacia contra todos aquellos a quienes se le demuestre actos de corrupción”.
La clasificación se da en una escala de 0 (los más corruptos) a 100 (los más limpios).
Por octavo año consecutivo, Dinamarca tiene la puntuación más alta del índice (89), seguida de cerca por Finlandia (88) y Singapur (84).
Los países con las calificaciones más bajas tienen, en su inmensa mayoría, sociedades civiles gravemente reprimidas y altos niveles de inestabilidad como Sudán del Sur (9), Somalia (9) y Venezuela (10), destacó el informe publicado por Transparencia Internacional en Berlín este martes.



