Precisamente en esa biografía se da un fiel reflejo de los Jobs límites absurdos a los que llegaba. Un tipo que, sin hacer de menos su ingenio y su legado, tenía ciertas obsesiones extrañas. Y si no que se lo digan a quienes tuvieron que soportar sus lloros a causa de su tarjeta de empleado. Sí, lloros. Literalmente.
«Eso alimentaría más su ego»
En Apple, como en tantas otras empresas sean del tamaño que sean, los trabajadores tienen una tarjeta y número asignados. En el caso de la compañía californiana, la tarjeta sirve como identificativo para poder acceder a las oficinas y ciertas salas de estas. Y esto sirvió para comenzar Uno de los primeros enfrentamientos entre Michael Scott y Steve Jobs..

Imagen de archivo de Michael Scott, quien vivió en primera persona la ira de Jobs por no ser el número 1
Y no, no nos referimos al personaje de ‘The Office’ encarnado por Steve Carell, sino al que fuese el primer CEO de Applea efectos legales desde 1977 hasta 1981. Scotty, como aún le llaman algunos, contaba en la biografía de Jobs como este se cabreó profundamente por tener el número 2 y no el 1 en la tarjeta de empleado. El primer número recayó sobre Steve Wozniak, el otro cofundador de Apple y, suponemos, el número 3 en Scott.

El entonces máximo mandatario de Apple relata que entregarle el número 2 a Steve Jobs fue una decisión premeditada. «Eso alimentaría más su ego», dijo Scott al referirse a la posibilidad de haberle entregado el número 1. La pataleta que le entró a Jobs fue tal que incluso lloró.
Así las cosas, a Scott no le quedó otra que ceder, aunque con una solución intermedia: entregarle el número 0. Jobs accedió a ello, ya que aunque no fuese literalmente el 1, sí logró ser el primer empleado de Apple al estar su número antes que el de Woz.
No obstante, La jugada no acabó por ser perfecta.. Contaba también Scott que Bank of América, entidad en la que se ingresaban las nominas a los empleados, exigía que Jobs (y cualquier otro) tuviesen un número positivo. Entonces no le servía el 0, por lo que a esos efectos tuvo que regresar al 2.
No ha trascendido (tampoco en la biografía de Isaacson) si aquel último supuso o no una nueva rabieta para Jobs. Se entiende que no al ser algo administrativo del banco y no dependiente de Scott. Sin embargo, queda para la posteridad aquel cabreo por ser el número uno. Literal y metafóricamente.
Imagen de portada | Montaje con fotografía de The Steve Jobs Archive
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