Un cruce público entre altos funcionarios del sector salud subió este miércoles el debate sobre la gestión de emergencias sanitarias, la comunicación de riesgo y los límites entre la opinión técnica y la institucional. El protagonista de la polémica es Julián Fernández Niño, subsecretario de Salud Pública de Bogotá, quien denunció que la directora del Instituto Nacional de Salud (INS), Diana Pava, le pidió rectificar un post en la red social X (antes Twitter) en el que cuestionaba la demora del instituto en confirmar un caso sospechoso de sarampión importado.
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La controversia se originó a partir de una publicación realizada por Fernández Niño el pasado 21 de febrero, en la que comparó la capacidad de respuesta actual del INS con la de años anteriores en medio de la alerta por un posible caso de sarampión. En el mensaje, el funcionario recordó que “en otras épocas, los casos importados de sarampión eran confirmados o descartados por el INS en menos de 12 horas” y señaló que, en este caso específico, la muestra llevaba cuatro días en análisis. “Deben ser más rápidos en emergencia”, escribió.
Publicación del subsecretario de Salud donde se observa la reunión entre distintas autoridades. Foto:@JFernandeznino
En la misma publicación, el subsecretario detalló que se trataba de un caso con pruebas PCR positivas en distintos tipos de muestra —hisopado y orina—, con antecedente de viaje a una zona de alta transmisión y sin reporte de vacunación reciente, elementos que, a su juicio, reforzaban la necesidad de una respuesta más oportuna por parte del nivel nacional.
«En otras épocas, los casos importados de sarampión fueron confirmados o descartados por el INS en menos de 12 horas. En este caso, la muestra se encuentra en análisis por ellos desde hace 4 días. Deben ser más rápidos en emergencia. Se trata de un caso con pruebas PCR positivas en diferentes tipos de muestra (hisopado y orina), con antecedente de viaje a zona de alta transmisión y sin antecedente de vacunación reciente reportado, elementos que refuerzan la necesidad de oportunidad en la respuesta. Es importante recordar que la gestión de emergencias sanitarias exige tiempos más ágiles y coordinación efectiva, pero que prima responde rápidamente”, dijo Fernández Niño.
Publicación en la que el subsecretario cuestiona los tiempos de reacción del INS. Foto:@JFernandeznino
El planteamiento, según se explicó posteriormente, no pretendía ser una acusación personal sino una observación técnica en el marco de la gestión de emergencias sanitarias. Fernández Niño insistió en que la comunicación rápida es fundamental para proteger la salud pública y que la descentralización operativa —fortalecida durante la pandemia— busca precisamente agilizar la capacidad de respuesta territorial. “Cualquier demora o recentralización de decisiones puede impactar la oportunidad de las acciones en salud pública”, afirmó en el hilo.
Tres días después, el subsecretario publicó una serie de mensajes en los que aseguraba que ese tuit le fue pedido rectificador directamente por la directora del INS, y que dicha solicitud se hizo de manera pública en un espacio técnico institucional. Según su relato, la publicación fue proyectada ante toda una mesa de trabajo, exponiéndolo personalmente. “Nunca había visto que una autoridad de nivel nacional le pidiera públicamente a un funcionario de nivel territorial que rectificara un tuit”, escribió.
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Fernández Niño también aclaró que la información sobre las pruebas positivas ya había sido divulgada previamente en un comunicado oficial de la Secretaría, por lo que —según dijo— no reveló datos nuevos ni información sensible del paciente. “No di ninguna información sobre el paciente, ni nada que no fuera público”, subrayó, al tiempo que reconoció que su postura es crítica, así como él mismo es objeto de críticas.
Otro de los puntos que más llamó la atención del funcionario fue que, de acuerdo con su versión, se habría mencionado la posibilidad de iniciar un proceso ante un ente de control en caso de que no hubiera rectificación, una medida que calificó como improcedente. Aseguró además que han intentado, junto a su equipo, descargar la grabación virtual del espacio en el que ocurrió el episodio, pero que esta habría sido bloqueada, y sostuvo que todo su equipo es testigo de lo sucedido.
Subsecretario de Salud de Bogotá, Julián Fernández Niño. Foto:secretaria de salud
En su hilo de publicaciones, el subsecretario defendió el derecho a opinar desde un rol técnico y económico que una crítica en redes sociales constituye una falta disciplinaria o un delito. “Opinar no es una falla disciplinaria”, afirmó, y manifestó su preocupación por que la situación pueda derivar en algún tipo de persecución en su contra.
Pese al tono del cruce, Fernández Niño reiteró su disposición a seguir trabajando de manera articulada con el nivel nacional. “Igualmente vamos a seguir trabajando juntos porque lo que importa es la gente”, escribió, y concluyó que la protección de la salud pública debe ser siempre la prioridad, por encima de las diferencias institucionales.
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INS explica el protocolo
En medio del cruce público, EL TIEMPO se comunicó con el Instituto Nacional de Salud para conocer su posición frente a los señalamientos del subsecretario. Desde la entidad informó que, por el momento, no habrá un pronunciamiento adicional, debido a que su directora, Diana Pava, se encuentra en comisión fuera de Bogotá, adelantando trabajos relacionados con la respuesta y el seguimiento a eventos asociados al sarampión.
No obstante, el INS remitió a este diario un comunicado oficial fechado el 21 de febrero de 2026, en el que exponen el contexto técnico y el procedimiento que se sigue en Colombia para la identificación y confirmación de casos sospechosos de sarampión, en cumplimiento del Reglamento Sanitario Internacional (RSI 2005).
El minSalud, Guillermo Jaramillo, y la directora del INS, Diana Pava. Foto:Ministerio de Salud
En el documento, el instituto subraya que la comunicación oficial es uno de los parámetros evaluados por el RSI y que, por ello, se mantiene el flujo de información establecido en el país. En ese marco, recuerda que en 2025 transfirió a la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá la técnica de RT-PCR en tiempo real para la detección del virus del sarampión, junto con la directriz de remitir al nivel nacional todas las muestras con resultados positivos y de mantener la vocería institucional en cabeza del INS ante casos confirmados.
Uno de los puntos centrales del comunicado es la diferenciación entre sarampión vacunal y sarampión salvaje. El INS explica que el virus salvaje es el responsable de la enfermedad y se transmite fácilmente por vía respiratoria, mientras que el virus vacunal corresponde a una versión viva atenuada utilizada en la vacuna triple viral, que no causa la enfermedad ni es transmisible. Esta distinción, aclara la entidad, solo puede establecerse tras la caracterización genética del virus.
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Según el instituto, una vez se obtiene una RT-PCR positiva, es necesario realizar análisis de secuenciación para identificar el genotipo y linaje del virus, con el fin de determinar si se trata de un genotipo asociado a vacuna —principalmente el A— o de un virus salvaje, usualmente de los genotipos B o D, que circulan en la región. Estos análisis son determinantes para clasificar el caso y estudiar la dinámica de transmisión.
En un país certificado en eliminación sostenida del sarampión, como Colombia, la confirmación de casos requiere el cumplimiento de un algoritmo de diagnóstico que combina criterios clínicos, epidemiológicos y de laboratorio. El INS precisa que, para apoyar la confirmación por laboratorio, deben cumplirse al menos dos criterios, entre ellos la positividad de IgM específica con seroconversión o aumento significativo de IgG, el aislamiento del virus o detección de ARN, la identificación de una secuencia genética de virus salvaje y el nexo epidemiológico directo con un caso confirmado.
Colombia es un país certificado como libre de sarampión. Foto:iStock
El comunicado también enfatiza que todas las acciones de control deben iniciarse desde la sospecha del caso, sin esperar el resultado definitivo del laboratorio. Estos incluyen la entrevista y visita domiciliaria, la elaboración de una línea de tiempo del evento, la búsqueda activa comunitaria e institucional, el monitoreo rápido de vacunación, la identificación y seguimiento de contactos durante 30 días, así como la remisión de informes preliminares y de cierre al nivel nacional.
Como respaldo a su gestión, el INS señala que en 2025 se estudiaron más de 1.500 casos sospechosos de sarampión en el país, de los cuales solo dos presentaron RT-PCR positiva y ambos correspondieron a genotipo A, asociado a la vacuna. Además, recuerda que Colombia no tiene circulación endémica del virus y mantiene, desde hace seis años consecutivos, la certificación internacional de eliminación otorgada por la Comisión Regional de Monitoreo y Re-verificación de la Eliminación de Sarampión, Rubéola y Síndrome de Rubéola Congénita en las Américas.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medio Ambiente y Salud
@CaicedoUcros
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