Según este Observatorio se dibuja una relación directa entre la existencia de una estrategia de ciberseguridad y la dimensión empresarial: el 58,8% de las empresas de más de 50 trabajadores dispone de una política de ciberseguridad, frente al 36,4% de las empresas de 1 a 9 asalariados.
Efectos de un ciberataque
El informe desvela, además, que una de cada diez empresas (11,4%) ha sufrido algún ciberataque en los últimos dos años. Entre los incidentes más frecuentes destaca el phishing (63%), seguido del malware (34,8%) y los ataques de denegación de servicio (13%).
Los efectos directos más frecuentes entre las empresas que han sufrido un ciberataque son la suplantación de identidad (39,1%) y el robo de información (21,7%). Entre las afectadas, un 39,1% señala como consecuencia, un incremento de costes y un 13% reconoce pérdida reputacional.
Según el Observatorio, casi la mitad de las empresas españolas (48,1%) permite el teletrabajo y es además una modalidad compatible con la seguridad digital. Así, el 98,4% de las empresas que han implantado el teletrabajo afirma que el número de ciberataques no ha variado, y solo un 1% percibe un aumento de la vulnerabilidad.
Solo una de cada cuatro empresas prevé incrementar su presupuesto en ciberseguridad en los próximos 12 meses, una proporción que se eleva al 52,9% en las grandes compañías. Los principales motivos para aumentar la inversión son los objetivos internos de mejora (84,7%) y las exigencias normativas (25,5%).
Entre los principales obstáculos para mejorar la ciberseguridad destacan el desconocimiento sobre qué soluciones implementar (31,3%), la complejidad tecnológica (28,3%) y las limitaciones presupuestarias (29%).
Paralelamente, la mayoría de las empresas se perciben como poco atractivas para los ciberdelincuentes. En 2025, el 53,1% de las empresas encuestadas consideran que son nada o poco atractivas para los ciberdelincuentes, ligeramente inferior a la encuesta anterior (55,1%). Un 22,1% de las empresas percibe que son un atractivo alto o muy alto en 2025, similar al 23,1% de 2024.
El principal motivo por el que las empresas se consideran poco atractivos para los ciberdelincuentes sigue siendo su tamaño reducido (66,9%). También destaca la percepción de no disponer de información relevante o sensible, que se mantiene estable (52,5% en 2025 frente a 51,6% en 2024).
Las medidas básicas de protección, cOmo antivirus y copias de seguridad, están prácticamente universalizadas (más del 95%), pero la adopción de avanzadas, como cortafuegos, VPN o sistemas de autenticación multifactorial, sigue siendo minoritaria, especialmente en las empresas más pequeñas. Solo un 10,7% ha implementado medidas específicas frente a amenazas emergentes basadas en inteligencia artificial.
La tendencia a externalizar la gestión de la ciberseguridad se consolida: el 62,8% de las empresas delega esta función en personal externo especializado, mientras que la presencia de equipos internos disminuye al 16,4%. Las pymes dependen casi exclusivamente de proveedores externos, mientras que las grandes empresas apuestan por la internalización y la creación de equipos propios.
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