Científicos de la Universidad de Almería, la Universidad de Granada y el Leiden University Medical Center (Países Bajos) han identificado una bacteria intestinal del género rosaburia asociado con una mayor fuerza muscular y mejor condición física.
El hallazgo surge de un estudio en adultos jóvenes y mayores, complementado con experimentos en ratones, que sugiere una posible relación entre la microbiota intestinal y el funcionamiento muscular.
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Según explicó Jonatan Ruiz, catedrático del Departamento de Educación Física y Deportiva de la universidad de granada e investigador del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS), los resultados respaldan la existencia de un eje intestino-músculo. «Esta bacteria identificada modula positivamente el metabolismo muscular y la fuerza muscular», dijo.
Una bacteria que modula positivamente el metabolismo muscular. Foto:iStock
Estudio en adultos jóvenes y mayores
El equipo científico analizó muestras de heces de 90 adultos jóvenes sanos de entre 18 y 25 años y de 33 adultos mayores de 65 años o más.
Los participantes también realizaron diversas pruebas físicas, entre ellas mediciones de fuerza de presión manual, fuerza de piernas y fuerza del tren superior, además del consumo máximo de oxígeno, indicador de la capacidad cardiorrespiratoria.
El hallazgo surge de un estudio en adultos jóvenes y mayores. Foto:iStock
Entre los distintos grupos bacterianos detectados, el género Roseburia destacó por su relación con el aumento de la masa muscular y la fuerza. En particular, la especie ‘rosaburia inulinivorans’ mostraron asociación con la condición física.
es adultos mayores en los que se detectó esta bacteria, la fuerza de prensión manual fue un 29 % mayor en comparación con quienes no la presentaban.
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En los adultos jóvenes, una mayor abundancia de esta misma bacteria se relacionó tanto con mayor fuerza de presión como con una capacidad cardiorrespiratoria más alta. Otras especies del género presentaron resultados distintos: ‘R. intestinalis’ se adaptó con la fuerza de piernas y del tren superior en adultos jóvenes, mientras que ‘R. faecis’ y ‘R. hominis’ no mostraron relaciones significativas con los indicadores analizados.
Experimentos en ratones para analizar el efecto muscular.
Para evaluar si la bacteria podía influir directamente en la función muscular, los investigadores realizaron experimentos con ratones. Tras reducir temporalmente su microbiota intestinal mediante antibióticos, los animales recibieron cepas humanas de rosaburia una vez por semana durante ocho semanas.
Los ratones que recibieron la bacteria presentaron un aumento aproximado del 30 % en la fuerza de agarre de las extremidades anteriores en comparación con los animales que no la recibieron.
Además, desarrollaron fibras musculares de mayor tamaño y una mayor proporción de fibras musculares de contracción rápida tipo II en el músculo sóleo de la pantorrilla.
Posible uso como probiótico y limitaciones del estudio.
Los científicos también observaron que la bacteria es menos abundante en adultos mayores que en jóvenes, lo que coincide con el periodo de la vida en el que se produce una progresiva pérdida de masa muscular.
El investigador de la Universidad de Almería Borja Martínez Téllez señaló que «esto abre la posibilidad de que la bacteria investigada pueda usarse como probiótico para ayudar a preservar la fuerza muscular durante el envejecimiento».
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No obstante, los autores del estudio indicaron varias limitaciones. En los experimentos con ratones, las cepas humanas de Roseburia no colonizaron de forma permanente el intestino y el trabajo no evaluó directamente mecanismos biológicos específicos como las vías inflamatorias o la señalización neuromuscular.
Los investigadores subrayan que serán necesarios estudios a largo plazo para determinar si los cambios en los niveles de ‘R. inulinivorans’ causan mejoras en la función muscular o si, por el contrario, son una consecuencia de ellas.
Prensa Europea.
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de Europa Press, y contó con la revisión de la periodista y un editor.
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