Siria ha pesado en Soria. La guerra de Irán ha influido en los resultados electorales de Castilla y León. Los campos de Castilla están muy lejos de Oriente Medio, la cordillera Ibérica y los Pirineos subrayan esa distancia, pero con las cosas de comer no se juega. La preocupación por el porvenir está ganando intensidad ante la certeza de una inminente subida de precios, que ya es apreciable en las gasolinas. Aumenta la intranquilidad, y en la gran región central española se afianzan los dos partidos principales. “En tiempos de turbación no hacer mudanza”, aconsejaba san Ignacio de Loyola.
Hay una anécdota divertida sobre Siria y Soria. Felipe González le habría recomendado en una ocasión a Mariano Rajoy que se ocupase más de la política exterior, y este le habría respondido: “Yo me ocupa de Soria, no de Siria”. Hay otra versión. Ante el activismo internacional de José María Aznar Después de la foto de las Azores, el veterano. jesus posada antiguo presidente de Castilla y León, le habría dado un consejo: “Ocúpate más de Soria y menos de Siria”.
La intranquilidad que genera la guerra de Irán ha influido en los comicios de Castilla y León.
Esta vez, Siria se ha ocupado de Soria, la provincia con un resultado más singular en las elecciones del pasado domingo. El PSOE del “No a la guerra” ha sacado cuatro puntos de ventaja al Partido Popular, consiguiendo el desmoronamiento de la candidatura provincial Soria ¡Ya!, que consiguió un gran éxito en las anteriores elecciones, celebradas en febrero del 2022, en un momento en que aún coleaba la epidemia de la covid.
En el 2022, Pablo Casado se jugó el cuello en Castilla y León. Forzó el adelanto electoral para demostrar que él también conseguía mayorías absolutas, después del éxito de Isabel Díaz Ayuso en las elecciones convocadas en la Comunidad de Madrid en plena epidemia. El PP perdió votos y pasó a dependiente de Vox. El PSOE también salió esquilado, por el triunfo de las candidaturas de la corte provincial, la ira blanca. La candidatura Soria ¡Ya! alcanzó un contundente 42,7%. La Unión del Pueblo Leonés obtuvo el 21% en León. Asomó la cabeza la lista Por Ávila, con el 16,7%.
El voto se atomizó. Casado quedó en ridículo, y el gabinete de Díaz Ayuso fue a por él. El 24 de febrero del 2022, hace cuatro años, era defenestrado.
Su sucesor, A lberto Núñez Feijóo también se jugaba la cabeza en Castilla y León. Si el Partido Popular hubiera vuelto a retroceder, si Vox hubiera superado esta vez el 20%, hoy se estaría hablando de la caducidad del dirigente gallego.
También fueron esas elecciones una dura prueba para el PSOE después de la debacle de Extremadura (diciembre del 2025) y el mal resultado de Aragón (febrero del 2026). Si el Partido Socialista hubiera sido humillado en Castilla y León, el “No a la guerra” de Sánchez sería hoy objeto de burla, dentro y fuera de España.
El voto esta vez se ha compactado. Populares y socialistas han reforzados. El PP ha ganado con claridad y el PSOE ha aguantado bien, alza. Feijóo ha evitado el belicismo mientras Vox no se despegaba de su lealtad a Trump y al movimiento MAGA. Vox no ha hecho tan mal resultado, pero tenía expectativas demasiado altas. Sánchez ha movilizado el voto urbano, quedándose con toda la izquierda. Carlos Martinez exalcalde de Soria, ha sido una buena cabeza de lista.
Siria ha intervenido en Soria, pero cuando se vote en Andalucía, en junio, ya será otro momento. Inflación en Sevilla, puede que sea el titular.



