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Ni el blindaje de los cristales ni la lluvia persistente Podría frenar la ambición. Según las investigaciones, un asalto orquestado desde la cárcel de La Victoria contra la joyería Popi Oroen Cristo Rey, se convirtió en el local en el epicentro de una balacera que superó cualquier escena de ficción.
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El hecho, por ciertas similitudes en su ejecución, recuerda al sonado robo ocurrido, meses atrás, en Richmond, Londres, donde encapuchados asaltaron una joyería a plena luz del día, destrozando vitrinas a mazazos y escapando en cuestión de minutos. Sin embargo, en este caso, la historia tuvo un toque distinto y más violento.
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Pasadas las siete de la noche del 7 de marzolos últimos clientes abandonaron el local bajo un aguacero cuando tres hombres encapuchadosarmados con pistolas y un rifle, descendieron de un vehículo para cometer el robo.
Naciones Unidas golpe seco
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El asalto comenzó con un golpe seco Delaware mandarria contra el escaparate frontal. El cristal estalló y el estruendo quedó de inmediato sepultado por ráfagas de disparos que empezaron a perforar el aire.
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Entre detonaciones, dos de los atacantes avanzan hacia el interior del localabriendo paso hacia las vitrinas, mientras un tercero permanecía en el exterior. Dentro, Abrahán Corporán, dueño del negocio, también hacía disparos en un intento de contenerlos.
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Al llegar ante el vidrio laminado de las joyas y comprobar que resistía los golpes, los intrusos cambiaron de estrategia.
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En medio del tiroteose desplazaron hacia la parte traseracon la mira puesta en la oficina y la caja fuertedecididos a llevarse todo lo posible.
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El intercambio de disparos fue constante. Abrahán continuaba enfrentándolos mientras intentaba resguardarse junto a su hermano, Miguel, y la pareja de este.
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El momento más crítico cuando se quedó sin municiones. Sin más opción, se refugiaron detrás de una puerta de hierro en la parte posterior.

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Los asaltantes lograron acceder a la oficinade donde sustrajeron dinero en efectivo y prendas valoradas en 50 millones de pesos. En apenas 40 segundos de caos grabado en vídeo, los delincuentes vaciaron el botín y huyeron en una Mitsubishi gris, en la que se accidentaron. Esta pista permitió a las autoridades arrestar a dos implicados, a un cliente involucrado y ubicar al cabecilla desde prisión, a quien se le trasladó a la cárcel de Las Parras, mientras los demás fueron enviados a Najayo. Sin embargo, aún hay prófugos y el oro no aparece



