Maribel Vaquero (Urnieta, Gipuzkoa, 1970) cumple un año como portavoz del PNV en el Congreso tras tomar el testigo de Aitor Esteban en un momento de elevada complejidad política. Desde entonces, ha conducido al grupo en una legislatura marcada por el episodio de Santos Cerdán y por la intensidad de las crisis internacionales en Gaza e Irán. El PNV, socio clave en la investidura, advierte de la corrosión de los apoyos con los que contó el Gobierno en la investidura.
EH Bildu
“El PNV no hace debates populistas, no trabajamos en contra de Euskadi”
¿Qué balance hace de este primer año como portavoz?
Ha sido un año intenso y las mayorías negativas con las que está transcurriendo la legislatura lo están complicando más. Aún así, hemos conseguido pactos importantes para Euskadi. Tal vez no se han visto reflejados en las primeras páginas de los informativos, pero son acuerdos que se van tejiendo y van dando forma a eso que llamamos nosotros ser la voz de Euskadi en Madrid.
¿Esas dificultades extra han pausado sus objetivos?
Las dificultades en estos 12 meses desde que ejerzo de portavoz empezaron pronto con el caso Cerdán. Sin olvidar la guerra en Ucrania, que sigue, la de Gaza y ahora en estos momentos de crisis en que no se están aprobando presupuestos… pues se está viendo que la legislatura es complicada, sobre todo para el Gobierno.
¿Está siendo diferente esta segunda mitad de la legislatura?
En el pleno de julio pasado plantemos lo que iba a ser la segunda fase de la legislatura. Aquello que le decíamos al presidente que su confianza estaba camino de la uci si no consensuaba una mayoría que diera sentido a la legislatura.
Su grupo ha marcado distancias en debates y votaciones. ¿Cree que siguen siendo socios confiables para Sánchez o, dicho de otro modo, Sánchez es confiable?
Nosotros le hemos dejado claro al Gobierno que no puede funcionar como si tuviera la mayoría. Muchas veces se llega a las votaciones sin hablar con los grupos lo suficiente o se abuso de los decretos ley con temas muy variados alegando la existencia de necesidades urgentes cuando muchas veces son temas que ya son estructurales cuando lo que el Gobierno necesita es tejer acuerdos con las fuerzas que apoyamos la investidura.
De ahí el distanciamiento.
Entendemos que el presidente también tiene tensiones dentro de su propio Gobierno de coalición. Contentar a todos al mismo tiempo sobre todos los temas es difícil, pero el presidente es él y tiene que tejer esas confianzas. Pero hablar en el último momento genera desconfianzas. Entonces, cuando hay complicaciones es cuando recordamos que tenemos un pacto de investidura. El PNV ya cumplió su parte, y el Gobierno debe ir cumpliendo tanto con el pacto como con otros temas que no están incluidos.
¿Ha echado en falta más interlocución por parte del Ejecutivo?
En estos momentos no solo tiene problemas con Junts, que rompió relaciones porque parecía que no se había cumplido su pacto de investidura. También los tiene con Podemos. Nosotros no estamos de acuerdo tampoco con todo lo que plantea, por lo tanto también tiene que negociar con nosotros, y decidiremos en función de que esos acuerdos sean beneficiosos para Euskadi. Quien parece que a todo le dice amén es EH Bildu… que, aunque ha criticado algunas medidas, las ha aprobado.
¿La reunión bilateral del lehendakari con el presidente ha cumplido con las expectativas?
Se han anunciado varios traspasos y cuestiones ajenas al pacto. Han sido siete traspasos, algunos en materias económicas con las que creemos que podemos impulsar el tejido empresarial vasco y otras que hacen país, como la cogestión de los aeropuertos vascos. Llevamos tiempo pidiendo tener voz en infraestructuras que están en nuestro territorio, nos falta ver cómo se ejecuta. Y, por otro lado, el próximo año se cumplen 90 años del bombardeo de Gernika. Sería un acto de memoria democrática exponiendo el Gernica en Euskadi.
Decreto de vivienda
Aún no hemos tomado una decisión. Hay que estudiar el límite del 2% en la subida de los contratos porque el índice que figura en la Ley de Vivienda cerró el 2005 en el 2,1%
¿La reciente charla de Aitor Esteban con Alberto Núñez Feijóo en Bilbao abre una nueva etapa en unas relaciones maltrechas?
Diálogos con todos los partidos a excepción de Vox. Debemos tener una relación normalizada, y bienvenido sea si el PP quiere tenerla con nosotros después de que hubiera una ruptura a raíz de la moción de censura a Mariano Rajoy. La presencia de Aitor Esteban en aquel desayuno informativo en el que Feijóo participó en Bilbao es parte de una cortesía entre partidos políticos. Pero, dicho esto, ese mismo día, el PP estaba poniendo en duda en el Congreso que el PNV fuera un partido humanista.
¿Contemplaría apoyar una moción de censura del PP?
El PNV nunca va a dar apoyo a una ecuación en la que esté Vox.
¿Cómo interpreta la evolución que ha tenido Juns per Catalunya en Madrid en esta legislatura?
Es posible que la dureza de Junts hacia el Gobierno se pueda percibir más, pero nosotros tenemos una relación cordial. No coincidimos en todos los temas, pero son las reglas del juego político.

¿Cree que este cambio de registro está condicionado por la aparición de una fuerza de extrema derecha que les puede hacer competencia?
Es verdad que Junts en algunos discursos sí ha soportado algo más su discurso en algunos temas. O que, al menos, es más contundente. Pero no puedo hacer una valoración más allá porque no conozco la realidad de Catalunya ni la presión que está pudiendo tener con Aliança Catalana. Son partidos que, como puede ser Vox, parecen que afectan más a un partido que a otro, pero que están cogiendo votantes descontentos de ideologías distintas a la suya. Muchas veces los movimientos surgen en contra de y no a favor de. Y cuando los movimientos surgen en contra de, suelen ser peligrosos para los sistemas democráticos, como pasan en el estado español con Vox, que provocan y alimentan un malestar con el sistema para luego salir como salvadores de la situación que están creando.
En debates como el de la multirreincidencia, donde existen puntos de coincidencia con el PNV… ¿Considera que Junts ha ido más allá de lo razonable vinculándolo con la inmigración?
El discurso de la migración se convierte en peligroso si se deja la voz cantante a Vox oa partidos de la ultraderecha. Tenemos que agarrar los problemas que tenemos y mirarlos de frente. Y si la migración se empieza a considerar una de las preocupaciones de la ciudadanía, pues tendremos que ser más didácticos y no dejarnos llevar por esos bulos y esos discursos que está intentando llevar la ultraderecha. Pero la multirreincidencia es una cosa y la migración es otra cosa. Por lo tanto mezclarlos es peligroso. Ahora bien, hay una preocupación social, sobre todo con el tema de los pequeños hurtos, y el PNV lo que ha intentado es alcanzar un acuerdo entre diferentes partidos políticos como PP, PSOE, Junts y la abstención de ERC que seguro que fue porque sus alcaldes también están preocupados.
Las últimas elecciones vascas dieron un resultado bastante ajustado con EH Bildu, ¿Cómo encara el PNV esta nueva etapa?
Es verdad que Bildu gobierna en muchos ayuntamientos y tiene una posición importante en Euskadi, pero nosotros trabajamos por Euskadi y en conseguir unas mayores cuotas de autogobierno. Somos un partido confiable. No engañamos y somos consecuentes con aquello que proponemos.
¿A qué se refiere?
A que nosotros no hacemos debates populistas ni intentamos, como puede hacer la izquierda abertzale, trabajar en contra de Euskadi o no apoyar medidas en el Parlamento vasco que luego apoya con total facilidad fuera de Euskadi. Es decir, en Madrid no son tan exigentes con las medidas que se toman desde el Gobierno como lo pueden ser en Euskadi, que muchas veces se genera un malestar que se aumenta desde la oposición, como pasó con los temas de salud o como puede pasar con otros temas que se elevan a problema pero que luego no se aporta nada en la solución. En euskera decimos que no se puede trabajar “etxekalte”, o sea, en contra de la casa. El odio muchas veces hace eso, trabajar en contra de.
¿Ve recorrido a la legislatura?
Es la pregunta del millón. Todo el mundo se lo pregunta, incluso se han hecho porras al respecto.
Sin presupuestos y con las dificultades que le está suponiendo cada acuerdo al Gobierno…
Ya se está viendo que la legislatura puede seguir sin presupuestos, pero el Gobierno tendría más legitimidad con unos presupuestos. En cualquier caso, la legislatura durará lo que quiera Sánchez. Va a ser su elección. Pulsará el botón de la convocatoria cuando crea que electoralmente le salen los números. Y si no le salen, concluirá la legislatura.
¿La respuesta del Gobierno a esta crisis está siendo adecuada?
La diferencia esta vez ha sido que, por lo menos, por teléfono nos ha pedido propuestas. Y el plan aprobado ha ido en la línea de lo que le hemos planteado. Igual las 31 que le hemos trasladado no tenían que ser adoptadas en una primera fase. Pero, dependiendo de lo que dure esta crisis, tal vez haya que ir incorporándolas en caso de que el escenario conlleve consecuencias más desastrosas. Es el caso del mecanismo que permite a la industria aprovechar los enchufes libres de la red para que puedan conectarse a más empresas y no se pierda energía. Y esto no solo beneficia a Euskadi, beneficia a todo el Estado.
El Gobierno ha tenido una actitud responsable no incorporando otras medidas que hubieran podido hacer que, en caso de conformar un nuevo decreto ómnibus, no se aprobase.
¿La aprobación de dos decretos en lugar de uno ha sido acertada?
El Gobierno ha tenido una actitud responsable no incorporando otras medidas que hubieran podido hacer que, en caso de conformar un nuevo decreto ómnibus, no se aprobase.
¿Temieron que el Gobierno colara alguna cuestión que no estaba pactada previamente?
Esta vez la parte socialista tenía muy claro que no se podía incorporar al decreto ley ninguna medida que no tuvieran que ver con el paquete principal.
De ahí el segundo decreto de vivienda. ¿Qué votará el PNV?
No hemos tomado una decisión. Estamos valorando qué impacto puede tener la prórroga de dos años de los alquileres en el mercado por si pudiera dificultar también que nuevas familias puedan acceder a ese mercado. Pero también hay que estudiar el límite del 2% en la subida de los contratos. Por ejemplo, ahora la Ley de Vivienda de 2023 establece un índice, que justamente apoyaron los mismos partidos que ahora han impulsado este decreto, que acabó el 2025 en el 2,1%. ¿Eso no es ir un poco en contra de la ley que tú has aprobado?. Ese índice, además, se recoge en la ley y da seguridad. Entonces vamos a valorar todo en su justa medida.





