El tiempo corre en su contra pero la izquierda alternativa andaluza ha comenzado a dar en las últimas horas pasos concretos para recomponer en su totalidad la confluencia de Por Andalucía de cara a las elecciones del 17 de mayo.
El movimiento más significativo del día lo ha dado Podemos, que ha decidido someter a consulta de sus inscritos la estrategia de alianzas. La formación ha activado una votación -abierta desde las 17.00 horas de este martes hasta la misma hora del miércoles- para recabar el aval de sus bases a la construcción de una candidatura unitaria y facultar a la dirección para negociar su integración en “la candidatura más amplia y unitaria posible”. La pregunta planteada es directa: si la militancia respalda que Podemos Andalucía busque los acuerdos necesarios para concurrir conjuntamente a los comicios. Lo que, en caso de salir adelante, implicará una enmienda total a los postulados iniciales de la dirección estatal del partido morado.
La decisión ha sido adoptada por unanimidad en la ejecutiva andaluza del partido. Con su candidato, Juan Antonio Delgado, al frente, la organización no solo ha formalizado su disposición a integrarse en Por Andalucía, sino que ha trasladado la última palabra a sus bases, en línea con lo que establecen sus estatutos para decisiones de esta relevancia.
En paralelo, la propia coalición Por Andalucía ha activado sus mecanismos internos. La alianza ha convocado para este jueves 2 de abril una reunión de su Mesa de Partidos con el objetivo de concretar el registro formal ante la Junta Electoral dentro de los plazos legales. Al encuentro han sido citadas todas las formaciones que han integrado el espacio durante la última legislatura, incluido Podemos, en lo que supone el primer paso formal para articular un eventual acuerdo.
Ambos movimientos reflejan una reactivación simultánea de las partes, aunque todavía sin garantías de convergencia. Izquierda Unida y Podemos han intensificado los contactos en los últimos días con el objetivo de cerrar un pacto electoral, pero mantienen la cautela y admiten la complejidad de la operación. El acercamiento se produce después de que la formación morada haya levantado sus vetos en la última semana, un cambio de posición que ha desbloqueado el escenario, aunque no ha disipado del todo las reticencias acumuladas.
Todo ello bajo la presión de un calendario que apenas deja margen. Las coaliciones deben registrarse antes del 3 de abril -viernes santo-, lo que reduce a algo menos de cuatro días el tiempo disponible para cerrar un acuerdo, limar discrepancias y ordenar un espacio político que llega a esta fase decisiva todavía atravesado por tensiones internas.



