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En el parque de pardisán de Teherán nadie diría que Irán lleva más de un mes en guerra. Aquí los padres juegan al fútbol con sus hijos, familias realizan barbacoas y grupos de amigos echan la tarde a las cartas.
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Y es que mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenaza con devolver «a la Edad de Piedra» al país persa, los iraníes tratan de seguir con sus vidas en medio de los bombardeos diarios y la incertidumbre acerca del futuro.
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«La vida sigue«, dice a EFE Alirezaun administrativo de 44 años que juega al fútbol con su hijo y otros jóvenes.
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Este vecino de Teherán reconoce que cuando hay explosiones cerca sí asustanen especial su hija de año y mediopero a pesar de ello trata de seguir con su vida.
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«Seguimos con las actividades rutinarias. Vamos a la Montanavenimos al parque y hacemos casi todo lo que hacíamos antes de la guerra», explica este hombre que es partidario de la República Islámica y espera que se imponga en el conflicto a Estados Unidos e Israel.
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A su alrededor hay cientos de personas pasando la soleada tarde al aire libre: personas corriendo, parejas jugando al bádminton, familias que se han traído mesas y sillas para organizar un picnic y gente que pasea a perros.
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Siete pocos velos y melenas al aire, y muchos de los presentes no quieren hacer declaraciones a la prensa extranjera «para no meterse en problemas», dados los miles de arrestos de supuestos colaboradores «del enemigo».
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Nasrínde 39 años, juega a las cartas con unos amigos y sí quiere hablar.
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«No vamos a estar todo el día en casa», afirma sonriendo.
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La mujer cuenta que al principio de la guerra que comenzó el 28 de febrero sí pasaba miedo por los bombardeos, pero tras 35 días dice que se ha acostumbrado.
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una diferencia de Alireza, Nasrín no apoya a la República Islámica y le gustaría que su país cambie de sistema de gobierno.
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«Quiero libertad y justicia«, dice está mujer que no lleva veloy que recuerda la represión de las protestas de enero en la que murieron miles de personas.
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No lejos de allí, unos padres que preparan una barbacoa y afirman que vienen a este parque por los niños y dicen no tener miedo de la guerra «quizás porque ninguna persona cercana a muerto o sido herido”, explican.
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Eso sí, cuando suena el sonido drones o caza nadie puede evitar levantar la cabeza para mirar al cielo para después seguir con sus actividades.
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Desde el comienzo de la guerra han muerto 3.530 personas en suelo iraní, de ellas 1.606 civilessegún la ONG opositora Hraná con sede en Estados Unidos.
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Las autoridades iraníes Hace semanas que no proporcionan datos de víctimas.
Objetivos civiles
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Tras 35 días de guerra nada indica que vaya a finalizar pronto.
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La República Islámica ha sufrido duros golpes en el conflicto, incluido el asesinato de figuras como el líder supremo Alí Jameneí, pero nada indica que se vaya a rendir.
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Y un desatado y aparentemente Triunfo amenazó el miércoles con devolver a Irán «a la Edad de Piedra» si no acepta sus condicionesque ha rechazado en numerosas ocasiones.
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Un día de esas advertencias, después Estados Unidos e Israel atacaron el Instituto Pasteur de Teherán, centrado en enfermedades infecciosas, y el puente B1 de la ciudad de Karaj, objetivos civiles.
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A pesar de todo ello, muchos iraníes tratan de seguir con sus vidas, atrapados entre las bombas de Estados Unidos e Israel y la represión de una República Islámica herida.



