NUEVA YORK.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trumpafirmó este viernes que el derribo de un caza estadounidense por fuerzas de Irán no tendrá impacto en las negociaciones bilaterales en curso.
«No, en absoluto. No, es la guerra. Estamos en guerra», declaró el mandatario en una entrevista telefónica con NBC News, restando importancia al incidente en medio de un clima de alta tensión.
Operativo de rescate en zona hostil
El presidente evitó ofrecer detalles sobre la misión de búsqueda y rescate desplegada en territorio iraní. Sin embargo, confirmó que uno de los tripulantes del caza F-15 fue recuperado con vida por fuerzas estadounidenses.
Las operaciones continúan para localizar al segundo tripulante, cuya situación sigue siendo desconocida hasta el momento.
Ataques adicionales complican el escenario
Durante el operativo, dos helicópteros militares de Estados Unidos también fueron alcanzados por fuego iraní. A pesar de ello, todos sus ocupantes lograron sobrevivir, según informes oficiales.
En paralelo, un avión de ataque A-10 Warthog se estrelló cerca del estrecho en circunstancias aún no esclarecidas. El piloto, único ocupante, fue rescatado y se encuentra bajo custodia estadounidense en buen estado de salud.
Negociaciones en punto muerto
mientras Donald Trump minimizar el impacto de los ataques, mediadores internacionales señalaron al El diario de Wall Street que los esfuerzos por alcanzar un alto el fuego entre Washington y Irán Atravesando un estancamiento crítico.
Las conversaciones, lideradas por Pakistánno avanzan debido a la negativa iraní de reunirse con funcionarios estadounidenses en Islamabad en los próximos días. Además, Teherán considera “inaceptables” las condiciones planteadas por Washington.
Plan de paz rechazado y amenaza militar
La propuesta de paz presentada recientemente por la administración Trump fue rechazada por Iránal considerarla “excesiva” en sus demandas.
En este contexto, el mandatario estadounidense aguantó su discurso y advirtió que su país podría atacar “con dureza” a Irán en un plazo de dos a tres semanas, elevando la incertidumbre sobre una posible escalada del conflicto.



