Sólo con observar con sentido crítico podemos darnos cuenta que nuestros problemas en el tránsito son el resultado de nuestra falta de respeto a las normas, que a las dificultades en nuestras carreteras.
Eso, sin que dejemos de reconocer que las tenemos y que se deben seguir corrigiendo. Pero no hay dudas de que nuestra falta de cortesía y el incumplimiento de las normas son las causas esenciales de nuestra “industria del dolor” que nos generan los accidentes.
Con facilidad convertimos una vía de dos carriles en direcciones opuestas en ocho carriles en una misma dirección y bloqueando el camino sin ningún apuro.
Y es obvio, igual muestra la falta de las autoridades en imponer el régimen de consecuencias.
La entrada Es fácil comprenderlo se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana).



