Analizando noticia… por favor espera.
La noche del 7 de marzo venció el plazo otorgado por el presidente de los Estados Unidos para que el gobierno de Irán abra el estrecho de Ormuz, la última expresión de este señor que dirige la más poderosa nación del mundo al decir: «toda una civilización morirá esta noche». El mismo no se ha detenido a pensar en qué medida repercute la frase trumpnesca, despótica e insultante; huele a chantaje, terror y miedo a todas las luces, no tan solo a los iraníes, sino al mundo, dando a entender que la fuerza puede más que la razón y el orden jurídico internacional.
El estrecho o zona marítima constituye un canal vital para las importaciones al Oriente Medio, incluidos alimentos, medicamentos y suministros tecnológicos; se encuentra limitado al norte por Irán y al sur por Omán y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), un corredor que mide unos 50 km (31 millas) de ancho en su entrada y salida, y de unos 33 km de ancho en su punto más estrecho, conecta el Golfo con el mar Arábigo.
El estrecho es lo suficientemente profundo para los mayores buques petroleros del mundo y es utilizado por los principales productores de petróleo y GNL de Oriente Medio, así como por sus clientes. En 2025, aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo y productos derivados transitan diariamente por el estrecho de Ormuz, según estimaciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
Podemos decir que ellos no solo representan un interés económico importante para los Estados Unidos, sino también para los países pobres, toda vez que con el cierre se escasea el petróleo, el gas natural y todos los productos que de ahí provienen suben de precios, y nosotros no escapamos a esa realidad. Esto representa un volumen de comercio energético de casi 600.000 millones de dólares (447.000 millones de libras esterlinas) al año.
El petróleo no solo proviene de Irán, sino también de otros estados del Golfo como Irak, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Alrededor del 20 % del GNL mundial también se transporta a través del estrecho, principalmente desde Qatar. En 2024, Qatar exportó aproximadamente 9.300 millones de pies cúbicos por día de gas natural licuado para muchos países del mundo a través del estrecho, y los Emiratos Árabes Unidos también hacen aportes importantes y significativos en las exportaciones.
El GNL es gas convertido en líquido, lo que reduce en 600 veces el espacio necesario para su transporte, y que luego se vuelve a convertir en gas en su destino para ser utilizado en calefacción, cocina y generación de energía. El estrecho de Ormuz es también una ruta crucial para las exportaciones de fertilizantes de Oriente Medio, donde el gas natural se utiliza intensamente en el proceso de producción.
Se ha determinado que aproximadamente un tercio del comercio mundial de fertilizantes suele pasar por este estrecho de Ormuz; con el cierre de esta importante vía acuática o fluvial, es algo que el dominicano común no tiende a ver en sus más mínimas y graves consecuencias. Por tales motivos tengo a bien protestar, no solo en mi calidad de periodista, sino también como ciudadano preocupado del mundo, a que los países pobres y en vías de desarrollo apelemos a tres aspectos, y son los siguientes:
1- Crear una campaña mundial de información sobre el conflicto y compartir la información con otros países para que el universo tome conciencia del problema;
2- Exigir a los líderes mundiales que busquen soluciones pacíficas y negociadas a los conflictos;
3- Apoyar a las organizaciones que trabajan por la paz y la resolución de conflictos a que jueguen de forma más activa su papel junto a los organismos internacionales, compuestos por líderes que promuevan una cultura de paz en el mundo.
Con todo ello y en esa dirección, la República Dominicana debería aportar, aunque sea un granito de arena, colocarse en el liderazgo internacional de cara a la solución del conflicto, para que hagamos lo mismo que se hizo a causa del conflicto que se originó en febrero de 2008; en aquel entonces el doctor Leonel Fernández era presidente del país y, en calidad también de presidente del Grupo Río, organismo internacional que aglutina a una serie de países, incluyendo el nuestro.
Aconteció que tropas colombianas asaltaron un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) situado en Ecuador y, sin informar al gobierno ecuatoriano, decenas de personas murieron en el ataque, entre ellas ciudadanas de Ecuador y México. El país desempeñó un papel importante como mediador junto a otros y la República Dominicana fue declarada “Cuna de la Paz Latinoamericana”.
Hoy el mundo tiene un respiro a causa de un acuerdo provisional solo por dos semanas, sin saber hasta dónde llegará el conflicto, todo por el hecho de que Irán y Estados Unidos han acordado un alto el fuego con la condición de que se garantice el «paso seguro» a través del estrecho de Ormuz; Luego que pasen dos semanas no sabemos qué pasará. Es hora de que los líderes mundiales trabajen juntos para promover la paz y la cooperación en lugar de la guerra y la destrucción. ¡Hagamos oír nuestra voz por la paz!
El autor es periodista y profesor de derecho público internacional en la Universidad Federico Henríquez y Carvajal.
Por Leandro Ortiz de la Rosa
(function(d, s, id) {
var js, fjs = d.getElementsByTagName(s)(0);
if (d.getElementById(id)) return;
js = d.createElement(s); js.id = id;
js.src = «//connect.facebook.net/es_LA/sdk.js#xfbml=1&version=v2.9&appId=203571673042101»;
fjs.parentNode.insertBefore(js, fjs);
}(document, ‘script’, ‘facebook-jssdk’));



