A la milenaria diplomacia china, igual que a la vaticana, se le atribuye en ocasiones movimientos casi imperceptibles a ojos legos, pero de muy hondo calado.
Los encuentros de Pedro Sánchez con Xi Jinping en el impactante Gran Salón del Pueblo de Pekín siempre están rodeados de gran ceremonia e institucionalidad. Pero ante el nuevo viaje al gigante asiático que emprende el mandatario español –por cuarto año consecutivo desde el 2023–, las autoridades chinas decidieron elevar su estatus diplomático, y por primera vez tiene carácter oficial.
El Ministerio de Comercio chino incluye a España como uno de los países prioritarios para abrir su mercado
Aunque parezca una cuestión menor, esto significa, entre otras cuestiones, que en lugar de que el presidente Xi Jinping invite a un almuerzo de trabajo a Sánchez, como en las ocasiones precedentes, el martes al mediodía le agasajará con un banquete oficial.
El jefe del Ejecutivo, de hecho, asistirá este martes a dos banquetes oficiales, ya que por la tarde le ofrecerá otro primer ministro chino, Li Qiang, para cenar. La invitación a esta visita oficial a Pekín también incluyó, por vez primera, a la esposa del presidente, Begoña Gómez. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, también se incorpora el martes a la visita.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, ya anunció la semana pasada la visita de Sánchez, celebró la ocasión para “profundizar la confianza política mutua”, y resaltó que España es un “importante socio de cooperación” dentro de la Unión Europea.
Además, a buen seguro que al director de la Oficina de Asuntos Económicos de la Moncloa, Manuel de la Rocha –que también acompaña al presidente en este viaje–, no se le pasó por alto que el pasado jueves el Ministerio de Comercio chino incluyó a España como uno de los países prioritarios del año para impulsar la entrada de productos extranjeros en su mercado, uno de los más grandes del planeta.
Pese a que el déficit comercial con China aumentó en España –supera los 42.000 millones de euros–, y en toda la UE, las exportaciones españolas se incrementaron casi un 7% el año pasado, hasta cerca de 8.000 millones de euros. Uno de los objetivos de este nuevo viaje de Sánchez a Pekín es reequilibrar esta relación económica, seguir abriendo el difícil mercado chino –con una población de más de 1.400 millones de habitantes– a las empresas españolas y atraer inversiones de calidad.
El foco económico de esta visita del presidente del Gobierno está puesto en la tecnología y la innovación, donde en muchos aspectos China es líder mundial. Sánchez inicia este lunes su agenda en Pekín con un discurso ante los estudiantes y el claustro de la Universidad Tsinghua, una vista a una exposición en la Academia de las Ciencias –equivalente al CSIC español, pero de proporciones chinas, es decir, descomunal–, y un encuentro en la sede de la multinacional tecnológica Xioami con su fundador, Lei Jun.
El martes tendrán lugar los encuentros de Sánchez con las máximas autoridades del coloso asiático, con la guerra en Oriente Medio como telón de fondo. El mandatario español se reunirá en el Gran Salón del Pueblo con Xi Jinping, y luego con el presidente de la Asamblea Popular, Zhao Leji, y con el primer ministro, Li Qiang.



