LYON, FRANCIA.– El Tribunal de lo Criminal del Ródano, en Lyon, condenó este jueves a cadena perpetua al chileno Nicolas Zepeda por el asesinato de su exnovia japonesa Narumi Kurosakiocurrido en 2016. El cuerpo de la víctima nunca fue encontrado.
La corte afirmó estar convencida «más allá de toda duda razonable» de que Zepeda cometió un asesinato premeditado y posteriormente hizo desaparecer el cadáver. Así lo desarrolló el veredicto leído por el presidente del tribunal, Eric Chalbosquien fijó un plazo de diez días para presentar un recurso ante el Tribunal Supremo francés.
Zepeda escuchó la sentencia cabizbajo, con la cabeza entre las manos, y permaneció impasible ante la severa condena. Sus padres tampoco reaccionaron visiblemente. En contraste, la madre y las hermanas de Kurosaki rompieron en llanto y se abrazaron junto a su abogada.
Una condena más dura de lo esperado
La pena impuesta supera ampliamente la solicitud de la Fiscalía, que había pedido 30 años de prisión. Este caso se ha convertido en uno de los más mediáticos e internacionales de los últimos años en Francia, atrayendo atención tanto en Europa como en Asia y América Latina.
La defensa de Zepeda había solicitado su absolución, insistiendo en la falta de pruebas directas, especialmente por la ausencia del cuerpo de la víctima.
Un proceso judicial marcado por giros
Este fue el tercer juicio que enfrentó a Zepeda tras su extradición desde Chile. En los dos anteriores, había sido condenado a 28 años de prisión. Sin embargo, en 2025, el Tribunal Supremo francés anuló la sentencia por un defecto de forma, lo que obligó a repetir el proceso.
El caso ha sido seguido de cerca por la opinión pública debido a su complejidad judicial y la naturaleza internacional del crimen.
«Yo no mate a Narumi»
En su última intervención antes de la deliberación del jurado, Zepeda volvió a declararse inocente. Entre sollozos, insistió: «¡Yo no mate a Narumi, no pude haber sido yo!».
Pese a sus declaraciones, el tribunal concluyó que las pruebas presentadas eran suficientes para establecer su culpabilidad, cerrando así uno de los casos criminales más impactantes de la última década en Francia.



