Estoy conduciendo y necesito una llamada ya. Desde luego, allá por los 90 llevar un móvil en el coche y responder una llamada de trabajo era algo impensable. Oh no, porque un alguien se le ocurrió un servicio de telefonía exclusivo para conductores en la Barcelona previa a los Juegos Olímpicos. El público objetivo era esa gente tan ocupada que no podía permitirse estar desconectada durante el trayecto por las zonas congestionadas de negocios de la ciudad.
El funcionamiento. Como narran en la televisión autonómica catalana 3Cat, si en pleno atasco tenías la suerte de encontrarte una de esas personas con mono blanco en patinete, riñonera y el teléfono metido en una bandolera, podías solicitárselo. Un uniforme tan característico como las mochilas de los repartidores actuales, pero mucho menos comunes: por aquel entonces había solo cinco trabajadores moviéndose por los puntos de mayor intensidad de tráfico de Barcelona, aunque querían escalarlo hasta 25.
Si estás parado, te dejes el auricular. Y si te mueves, te prestan el aparato y van detrás de ti hasta que completa la llamada. El precio del servicio era de 25 pesetas y el de la llamada mínima es de 300 pesetas.
¿Por qué? Para empezar, porque en 1990 si querías llamar en la calle lo que había eran cabinas y tecnología analógica, en España concretamente de MoviLine: el primer operador móvil que desplegó la primigenia red 1G, propiedad de Telefónica. Y si hablamos de dispositivos, el mítico MicroTAC de Motorola era un símbolo de status de los ejecutivos. Un símbolo de 23 centímetros y 350 gramos de peso.
Sí, había algún teléfono móvil, pero eran pesados, con antenas larguísimas y baterías que apenas duraban un par de horas en conversación. Por otro lado, tener instalado un teléfono en el coche era algo caro y de nicho. Pero el negocio no era solo el teléfono, sino la movilidad y el tiempo. Como cuenta el empresario Josep Marí, su idea era «crear la necesidad de encontrar una cabina móvil para poder llamar al trabajo, a casa oa donde sea».
Un adelantado a su tiempo. Este servicio de «Telefonía Móvil Automática» fue un adelantado a su tiempo en tanto en cuanto tuvo la visión de una necesidad futura, pero se enfrentó a un mercado que aún no estaba preparado. Conforme la década de los 90 avanzó, la tecnología de los teléfonos fue depurándose y democratizándose.
El 95 trajo al estado español el GSM por un lado y por otro, la liberalización del mercado de las telecomunicaciones, que inauguró Airtel. Las operadoras empezaron a controlar directamente la distribución y el servicio técnico con franquicias y distribuidores, dejando escaso margen a empresas locales independientes.
Patinetes antes del furor del patinete. Y si sorprende el servicio en sí, también lo hace el medio de transporte: un patinete con motor de gasolina, más concretamente el modelo Sport. de la marca Go-Ped, pero bastante similar en diseño y concepto a los eléctricos que pululan por nuestras calles hoy en día. Su virtud era exactamente la misma: moverse con rapidez y agilidad por la densidad del tráfico de la ciudad condal para poder plantarse delante del cliente.
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Portada | 3Cat vía Marc Vidal editada con Gemini



