La honradez es la mejor política.
―Anónimo
En la víspera de un nuevo año siempre volvemos a la agenda especial, aquella que compramos para anotar nuestros deseos como metas a alcanzar en el año que recién comienza. En ocasiones creamos una lista de cosas insufribles que, aunque naciéramos de nuevo, no podríamos cumplir. Nos prometemos ―o prometemos a los nuestros: familiares, pareja, amigos― llevarla al pie de la letra; luego cargamos la lástima de que a veces hasta olvidamos aquellas cosas que escribimos, y que resultan en promesas olvidadas. A veces solo queda dar gracias porque estamos vivos y que el seguro cubrió la factura del hospital, a pesar del asunto de SENASA. No obstante, no todo estuvo mal en la administración pública dominicana.
Desde Maquiavelo hasta nuestros días se ha afirmado hasta la saciedad que: Política y ética tienen poco que ver entre sí, y que el poder se ejerce desde la primera, muy raramente desde la segunda. Nelson Arroyo ha demostrado fehacientemente que forma parte de aquel grupo selecto de políticos cuyo compromiso ético lo sitúan por encima de apetencias pecaminosas.
Dicen que cuando el río suena es porque piedras trae. Esto no siempre es así; este es el caso de Nelson Arroyo en el desempeño de su administración al frente de Seguros Reservas. Bajo su dirección, Seguros Reservas cerrará el año con utilidades por encima de 2,200 millones de pesos, una cifra récord en toda su historia. Esto demuestra pericia ejemplar y manejo adecuado de parte del señor Arroyo.
Nelson Arroyo, quien inició su carrera política como regidor, fue luego gobernador, diputado, director de Indotel y actualmente Administrador de Seguro Reservas. Es, además, tercer vicepresidente del Partido Revolucionario Moderno. A lo largo de su carrera a demostrado que sus capacidades administrativas en la gestión pública están a la par de sus capacidades como política. Esto quedó evidenciado en su paso por el Indotel, donde demostró ser un hombre austero y eficaz dejando un fondo, de más de 2,600 millones de pesos.
Quienes conocemos de cerca al señor Arroyo sabemos que disfruta bailar hasta los anuncios, con entusiasmo y alegría. Es uno de los pocos goces que se permite. Estas expansiones danzantes las realizan en actividades con los suyos. Él no presume como estos políticos que despliegan un aura de grandeza olímpica delante de los ciudadanos que le han dado la oportunidad de servir. No frecuenta restaurantes ni tampoco discotecas ni nada por el estilo. Es un hombre consagrado totalmente a los suyos ya lo suyo, sin olvidar a los humildes, como lo demuestra cada sábado, recibiendo a medio pueblo en su casa para escucharlos después de una semana intensa en sus labores como servidor público.
Quiero resaltar esto porque un joven cuyas capacidades no cuestionamos, emitió juicios carentes en lo absoluto de fundamentos objetivos. Esto fue un acto de muy mal gusto. Yo como recomiendo joven resaltar la eficacia en el manejo de la cosa pública de cualquier político sin distinción de partidos.
Este es el caso: quiero felicitar al señor Nelson Arroyo por demostrar que también los políticos saben administrar con honradez y eficacia las cuestiones del Estado, siempre que, aferrados a principios éticos, ejerzan y ennoblezcan la actividad de la política, la cual ―al decir del Padre de la Patria― es: “…la ciencia más pura y la más digna después de la Filosofía, de ocupar las inteligencias nobles”.
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