Currículum e información rápida
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
“Un día me insultó por ponerme una falda, una pollera. Me dijo que claramente estaba buscando estar con otro tipo. Y lo peor de todo es que yo me siento muy culpable. Yo le creo cuando me dice esas cosas”, cuenta Victoriaseguramente una paciente que alguna vez atendió a Marina Mammoliti o un testimonio representativo de personas que le han compartido su experiencia en consulta.
Ese fragmento forma parte del episodio “Te cuida o te controla” del pódcast Psicología al desnudo. Mammoliti es psicóloga y, además, su creadora. A su blog también lo hemos mencionado en algunos artículos; nos ha servido como guía para entender conceptos, términos y situaciones que se evalúan a nivel psicológico.
En medio de estas exploraciones, quisimos hablar de un tema más bien frecuente: que hemos normalizado comportamientos que creemos románticos cuando en realidad son perjudiciales, y que nos llevan a caer en ciclos repetitivos de relaciones abusivas, narcisistas o desestabilizadoras.
La violencia y el control, explica Mammoliti en el episodio, pueden aparecer en cualquier contexto humano. Y más importante que el amor en sí, están la autonomía y la estabilidad, al menos a nivel de pareja o vínculo sexo-afectivo. Según la RAE, la autonomía se define como “capacidad de actuar libremente, sin depender de nada o de nadie”. Un concepto que se aleja completamente de esa sensación de pérdida de control sobre el otro, de obsesión, de golpes o de palabras que justifican inseguridades o necesidad de poder.
El siguiente ingredientecomo ella lo llama, es la estabilidad: la pizca de seguridad que permite que, aun en medio de la distancia o el silencio, el otro esté seguro del vínculo que se ha construido; que se sienta saludable, y no como un espacio donde haya que dudar constantemente de lo que se dice o se vive. Entender que podemos vivir sin el otro, pero que decidimos permanecer juntos y elegirnos cada día, sin obligación, es central. Aunque pueda parecer un cliché, todo lo resume esa frase que circula desde hace años en redes como Pinterest, el ya desaparecido Tumblr o X: “Quiero que seas completamente libre y en esa libertad me elijas”.
Las señales de alerta
En el artículo Celos, control y banderas rojas: cuando el amor deja de ser sanoPaula Andrea Ramírez, de la Dirección de Bienestar Universitario de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, explica que los celos son una emoción natural, pero su manejo determina si afecta la relación. Quien tiene buena autorregulación puede sentirlos sin intentar controlar a su pareja, mientras que los celos obsesivos o extremos son señales de alerta que pueden indicar la necesidad de apoyo psicológico.
Ramírez también señala que la idea de que los celos son una demostración de amor proviene de patrones culturales que durante años normalizaron el control en la pareja y que hoy es posible cuestionar estas ideas.
El amor no es mayor ni menor porque el otro nos codicie. Solemos confundirlo porque creemos que la necesidad y el deseo se complementan, pero no es así. Y, relacionándolo con el episodio, Mammoliti explica que “en la necesidad deja de haber elección”. Y si no hay elección, no hay posibilidad de respirar, de pensar o de entender que, aunque los conflictos también son parte de la cotidianidad, lo que no es normal es buscar sostener la relación a toda costa para llenar un vacío propio.
Para aprender a diferenciar estos vínculos…
Primero, hay que entender, como lo demuestra el episodio, que a veces nos enamoramos del control o del deseo enfermizo, que nos resulta difícil no romantizar. Todo se va “instalando” a través de pequeñas, casi imperceptibles, que nos hacen confundir la preocupación acciones con cuidado, cuando en realidad es una forma de violencia.
“Una manera de darnos cuenta de que efectivamente se trata de control es cuando el otro no nos da opciones o hace todo lo posible para que las cosas pasen como él quiere”, afirma la experta. Son imposiciones, órdenes disfrazadas de amabilidad. Es diferente un “no te preocupes, puedo pasar por ti a la hora que me digas, si quieres, así estás más segura” a un “no, tu amigo no tiene por qué traerte; para eso estoy yo y te recojo, y no tienes por qué buscar a otros”.
Mammoliti recuerda que el violentometro es una herramienta útil para estos casos, que nos ayuda a entender que aquello que incomoda no es una exageración, y que los daños no siempre son visibles, pero sí reales. Las acciones, entre más se permiten y se repiten, pueden derivar en consecuencias graves.
Según su explicación, algunas experiencias que pueden estar de fondo del control excesivo. Por ejemplo:
- Cuando los cuidadores no ofrecen seguridad de manera constante —apareciendo y desapareciendo sin regularidad—, el niño o la niña aprende a vivir en un estado de alerta permanente. Esa sensación de incertidumbre puede mantenerse con los años, llevando a intentar asegurar que las personas cercanas permanezcan siempre a su lado, a través de conductas controladoras.
- La baja autoestima, que hace que la persona busque confirmación constante de su valor por parte del otro, y experiencias negativas en relaciones previas, como engaños o traiciones, que refuerzan la inseguridad y alimentan la necesidad de controlar.
- Si hemos sido engañados o traicionados, es común que surjan inseguridades que nos lleven a intentar controlar a nuestra pareja actual, como forma de protegernos de volver a sufrir.
Fortalecer la relación sin asfixiarla implica construirla sobre la confianza, el respeto y la libertad, permitiendo que la otra persona exista tal como es mientras también recuperamos nuestra propia autonomía.
Según el portal de salud mental Psicología y Mentesi bien el deseo de control en la pareja no se resuelve de un día para otro, puede empezar a trabajarse observando primero lo que ocurre dentro de nosotros: reflexionar sobre nuestros miedos e inseguridades para comprender por qué sentimos la necesidad de influir (o invadir) el mundo del otro y, así, comenzar a tomar decisiones conscientes, expresar nuestras emociones de forma clara y honesta y dar lugar a los intereses y tiempos propios de cada uno.
Y, como dato extra, les compartimos el episodio que mencionamos de Psicología al desnudo, que nos sirvió como punto de partida para elaborar este artículo:
👗👠👒 Enterese de otras noticias sobre Amor en El Espectador.



