El presidente Donald Trump afirmó este martes que los ataques terrestres contra cárteles del narcotráfico dentro de Venezuela comenzarán “muy pronto” y aseguró que EE.UU. ya conoces las rutas, ubicaciones y movimientos de los grupos que planean atacar.
El mandatario expuso su postura durante una reunión con su gabinete en la Casa Blanca, donde sostuvo que operar en tierra sería más sencillo que en el Caribe, escenario del reciente operativo contra presuntas narcolanchas.
Allí insistió en que Washington tiene identificados a los “malos” y que la fase terrestre de las operaciones está cerca de activarse.
En días anteriores, Trump había advertido que los pilotos y aerolíneas debían considerar el espacio aéreo venezolano como “cerrado en su totalidad”, una señal que fortaleció la percepción de que el despliegue militar estadounidense en el Caribe se encuentra en expansión.
El Pentágono informó este martes que, desde septiembre, ha destruido 21 embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de 82 presuntos narcotraficantes muertos.
La presión militar se dirige directamente al líder del régimen chavista, Nicolás Maduro, a quien Trump acusa de encabezar el llamado Cártel de los Soles, catalogado en Washington como organización terrorista extranjera.
El republicano, sin embargo, sugiere que Venezuela no sea el único foco: también apuntó contra Colombia, asegurando que “cualquier país” que produzca o envíe drogas a Estados Unidos está sujeto a ataques.
“Colombia produce cocaína, tiene plantas de fabricación y luego nos la venden”, señaló Trump, antes de subrayar que la amenaza militar no se limita a un solo territorio.
El presidente recordó que, aunque Venezuela es “peor que la mayoría”, existen otros países que “envían a sus narcotraficantes” a Estados Unidos.
Respalda a Hegseth
Las palabras del mandatario se producen mientras medios estadounidenses, incluido The Washington Post, revelan que uno de los ataques del 2 de septiembre habría incluido un segundo bombardeo para eliminar a dos supervivientes de la embarcación. Ese episodio podría derivar en una investigación por posible crimen de guerra.
Consultado por el asunto, Trump afirmó no tener información y respaldó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, así como al almirante Frank Bradley.señalado en el informe como quien ejecutó la operación.
Hegseth, por su parte, negó que hubiera supervivientes e insistió en que las informaciones publicadas por la prensa no se sustentan en hechos verificados. El secretario agregó que su equipo ha accionado dentro de los parámetros legales y que la operación ha buscado frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos.
Trump defendió también el impacto de la ofensiva naval, afirmando que la destrucción de embarcaciones ha salvado “millas de vidas” en su país.
La operación, conocida como Lanza del Sur, marcaría un giro significativo si se extiende al territorio venezolano, alimentando la tensión regional y profundizando la confrontación con el régimen socialista de Maduro, que ya ha denunciado el despliegue militar estadounidense en aguas del Caribe.
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