Arranca el juicio al exministro socialista José Luis Ábalos. Su caída en desgracia en julio del 2021, cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le cesó de todos sus cargos tanto en el Ejecutivo como en el PSOE, nada hacía indicar que cinco años después estaría en prisión preventiva y sentado en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo por corromperse. Lo que ocurrirá durante este próximo mes marcará su destino, poco halagüeño teniendo en cuenta que la Fiscalía Anticorrupción solicita 24 años de cárcel para él. Su hombre de confianza, Koldo García Izaguirre, y el empresario Víctor de Aldama, que hizo posible tal corrupción, serán a partir de hoy sus compañeros de banco.
Las cuestiones previas ya se plantearon en una vista preeliminar en febrero y fueron todas ellas descartadas por lo que el juicio empieza ya con las testificales. El Supremo ha optado por el arranque escuchando el lado más personal de Ábalos. Su hijo Víctor y su examinante Jéssica Rodríguez abrirán la primera sesión.
Desde que Ábalos fue encausado, su hijo se ha encargado de su defensa pública. Ha defendido su honorabilidad y ha negado cual quiere atisbo de irregularidad respecto de su padre. De hecho, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil le ha señalado en alguno de sus informes como el custodio del dinero de su padre, extremo negado por el primogénito.
En esta primera sesión del juicio también se escuchará a Joseba García, hermano de Koldo García, asesor, mano derecha y hombre de confianza de Ábalos desde que fue nombrado secretario de Organización del PSOE y después ministro. La investigación afirma que Joseba se encargó de recoger en alguna ocasión el dinero que Aldama pagaba a su hermano por los servicios prestados -en torno a los 10.000 euros mensuales- e incluso en una ocasión fue a República Dominicana a por ello.
Sin embargo, el plato fuerte de la sesión será la testifical de Jéssica Rodríguez. Esta joven mantenía una relación con Ábalos paralela al matrimonio del exsocialista con Carolina Perles.
Ábalos la conoció y pronto la ayudó a que pudiera irse a vivir sola y dejara de compartir piso, estudiara, tuviera un trabajo remunerado -sin acudir- y no le faltara ciertos lujos como teléfonos de alta gama, ramos de flores y viajes aprovechando las comitivas oficiales del ministro.
Su importancia en este juicio es porque todos esos gastos no habrían salido del bolsillo de Ábalos sino del erario público o pagados por Aldama. Rodríguez disfrutó desde marzo de 2019 hasta marzo de 2022 de un piso en la céntrica zona madrileña de Plaza de España con un coste mensual de 2.700 euros y un total de 88.000 euros. El pago de estas mensualidades fue asumido por Alberto Escolano, socio de Aldama.
Los beneficios a Rodríguez acabaron con la caída en desgracia de Ábalos
El problema vino cuando Ábalos fue cesado como ministro en julio del 2021, dejó de tener influencia y por tanto interés para Aldama. En ese momento, se dejó de pagar. Los meses siguientes el pago salió de las cuentas de Koldo García hasta que los últimos seis meses se dejó de pagar, avisando a la inmobiliaria de que iniciaría un proceso de desahucio. El propio Aldama, que ha reconocido la corrupción, ha aportado al tribunal los justificantes de pago y los correos electrónicos con la inmobiliaria.
Su relación con Ábalos -a quien dejó, según ella, cuando descubrió que no iba a separarse de su mujer- también reportó a Rodríguez un puesto de trabajo puesto ahora en la lupa judicial. El entonces ministro ordenó a sus acólitos que la colocaran en dos empresas públicas, primero Ineco y luego Tragsatec -dependientes de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI)-, alegando ser su sobrina.
Cobró entre 2019 y 2021 un total de 44.000 euros y ella misma declaró en sede judicial que ni siquiera acudía a su puesto de trabajo ni hacía alguna labor. En el primer día acudirán junto a Rodríguez, el socio de Aldama que se encargó de pagar el piso y varios responsables de las empresas públicas para la que trabajó la joven.




