Aunque la creencia generalizada es que los antojos sirven para apoyar el crecimiento embrionario, su origen está en el cerebro, donde se reordenan los circuitos neuronales relacionados con la motivación y el deseo que impulsan a comer productos dulces y calóricos, según un estudio con ratones.
El nutricionista e investigador de la Universidad del Bosque, Gustavo Díaz, señaló que si bien no es una situación que le ocurre al cien por ciento de las embarazadas, la gran mayoría sí los ha experimentado.
«Derivado de la perfección del olfato y la relación de este con el gusto, las gestantes podrían percibir cosas que otros no. Entonces tienen los antojos», aseguró el nutricionista en una charla con EL TIEMPO, hace algunos meses.
Un estudio de Nature Metabolism indica que la gestación afecta la conectividad del cerebro, en particular los componentes del circuito dopaminérgico, que interviene en la percepción de los estímulos gratificantes e impulsa los episodios de ansiedad por la comida.
aunque la ingesta de alimentos muy apetecibles es una característica común en el embarazo, la neurobiología subyacente sigue sin conocerse del todo, en parte por la dificultad de modelar estos comportamientos en el laboratorio. El equipo diseñó un experimento para medir comportamientos similares a la ansiedad por la comida en ratonas preñadas, que tienen episodios similares a los antojos en humanos, con una preferencia por las bebidas azucaradas y un consumo excesivo de alimentos apetecibles.
El cerebro de las ratonas en gestación experimenta cambios en las conexiones funcionales de los circuitos de recompensa, así como en los centros gustativos y sensoriomotores, según la investigación.
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La alteración de las células neuronales D2R sería la responsable de la aparición de los antojos.ya que la ansiedad por la comida, típica del embarazo, desapareció después de bloquear su actividad. Aunque el ensayo se ha realizado con animales, Roberta Haddad-Tóvolli, del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi y Sunyer, explica que dado que el sistema dopaminérgico durante la evolución se ha conservado entre diferentes especies, se puede “inferir que alteraciones similares deben suceder en humanos”.
En ciertos casos, los antojos pueden ser una oportunidad que algunas mujeres aprovechan para sentirse especiales, consentidas y atendidas durante esta etapa, sin pensar tanto en el peso.
Según el nutricionista del Bosque, el problema de los antojos es cuando no son sanos, es decir, contienen demasiadas grasas y carbohidratos. Esos se deben controlar; por el contrario, los alimentos sanos como la verdura, la proteína o la fruta no deben preocupar a la futura madre. Lo importante, aclara Díaz, es que el antojo no reemplace una comida principal.
*Con información de EFE



