Lo curioso es que casi nunca se nota de golpe. Un mes no pasa nada, otro tampoco. Hasta que un día te das cuenta de que llegas más justo a la tarde, de que el móvil se calienta más cargando o de que el porcentaje cae más rápido en tareas que antes no te preocupaban. En ese punto, la batería no “se estropea”, simplemente ha ido acumulando desgaste.
La buena noticia es que buena parte de ese desgaste depende de detalles muy mundanos: cómo cargas, cómo de caliente deja que se ponga el móvil y cuánto tiempo lo mantienes en los extremos de carga.
El calor, el enemigo número uno.
La batería sufre especialmente con temperaturas altas, y esto afecta tanto al uso como a la carga. Cargar el móvil encima del sofá, debajo de la almohada o en una zona sin ventilación parece inofensivo, pero genera calor sostenido. Lo mismo pasa si cargas mientras juegas o grabas vídeo, porque el procesador ya está trabajando y sumas calor por partida doble.
Si quieres alargar la vida útil, la norma simple es que el móvil carga “tranquilo”. Si notas que está caliente al tocarlo, quita la funda durante la carga, separa las superficies que retienen calor y evita cargarlo con tareas pesadas en marcha. No hace falta obsesionarse, pero sí entiende que el calor es el acelerador del desgaste.
Lo malo no es llegar al 100 %, lo malo es mantenerse ahí mucho tiempo

Mucha gente piensa que el problema es llegar al 100 %. En realidad, lo que castiga es pasar horas ahíespecialmente si lo dejas enchufado toda la noche. Mantener una batería de litio en el extremo superior de carga durante mucho tiempo aumenta el estrés químico interno.
Por eso cada vez más móviles incluyen carga optimizada o adaptativa (carga inteligente en el caso de Samsung). La idea es sencilla: aprende tu rutina y evita estar horas clavado en el 100%. Si tu móvil tiene esa opción, merece la pena activarla. No te cambia el día a día, pero sí reduce el tiempo que pasa la batería en el punto más exigente.
El rango de carga que mejor le sienta a la batería


Si buscas un hábito fácil, intenta que el móvil viva más tiempo entre el 20 % y el 80 %. No es una regla rígida, porque habrá días en los que necesites salir con el cien por cien o apurar más de la cuenta. Pero como tendencia diaria, ese rango suele ser más amable con la batería que va siempre del 0 al 100 %.
Algunos móviles permiten limitar la carga máxima a un porcentajey es una función muy útil si cargas por la noche o si pasas muchas horas en el escritorio. Si tu uso es normal y te compensa, pon un límite para reducir el desgaste sin que notes un recorte dramático de autonomía.
Carga rápida: úsala con cabeza pero sin miedo


La carga rápida no es “mala” por definición. Lo que ocurre es que suele implicar más potencia y, por tanto, más calor. Si tu móvil carga rápido y se mantiene fresco, perfecto. Si carga rápido y se calienta, ahí sí conviene cambiar hábitos: use un cargador de calidad, evite cables en mal estado y no cargue en ambientes muy cálidos.
Para cuidar la batería, la carga rápida es ideal cuando necesitas una recarga puntual. Para cargas largas y tranquilas, una carga más lenta a veces es mejor, simplemente porque genera menos calor.
Pequeños gestos que suman sin que lo notes
Mantenga el software actualizadoporque las mejoras de gestión energética también influyen en temperatura y en ciclos de carga. Evita dejar el móvil descargado durante díasporque el almacenamiento prolongado muy bajo también le sienta mal. Y si vas a guardarlo sin usar, déjalo con carga intermedia, no lleno ni vacío.

Al final, la vida útil de la batería no depende solo del calendario. Depende de cuántas veces la sometes a calor, de cuánto tiempo vive en extremos y de si tu rutina ayuda a que cargue con calma.
Imágenes | manuel naranjo
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