Médico personal retira un cadáver tras un ataque en Teherán, el pasado 3 de marzo. EFE/EPA/Majid Khahi
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TEHERÁN. – El Gobierno de Irán elevó este jueves a más de 3.000 el número de muertos tras la guerra iniciada el pasado 28 de febrero contra Estados Unidos e Israel, en uno de los balances más devastadores registrados en el país en décadas.
El jefe de la Organización de Medicina Forense, Abás Masjedi Arani, informó desde Teherán que “hemos perdido a más de 3.000 personas en los ataques enemigos en todo el país”, según declaraciones recogidas por medios oficiales. Añadió que cerca del 40 % de las víctimas no pudieron ser identificadas inicialmente, lo que refleja la magnitud del impacto.
Crisis humanitaria y cifras en disputa
Durante semanas, las autoridades iraníes no actualizaron los datos oficiales. La última cifra, publicada el 5 de marzo, situaba el número de fallecidos en 1.230. Sin embargo, la organización opositora HRANA estima que la cifra real asciende a 3.636 muertos, de los cuales al menos 1.701 serían civiles.
Entre las víctimas destacan figuras clave del poder iraní, incluido el líder supremo Alí Jameneí, así como altos funcionarios como Alí Lariyani y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Pakpur.
Bombardeos a civiles y tensión global
El conflicto ha estado marcado por bombardeos constantes de Estados Unidos e Israel contra instalaciones militares, nucleares y energéticas, pero también contra objetivos civiles como hospitales y universidades, según denuncias iraníes.
En respuesta, Irán lanzó ataques contra intereses estadounidenses en la región y países vecinos, además de cerrar el estrecho estratégico de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo, lo que ha generado fuertes repercusiones en la economía global.
Actualmente, las partes han acordado un alto el fuego de dos semanas con el objetivo de negociar el fin de una guerra que ya supera los 40 días y se mantiene en vilo a la comunidad internacional.
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