La hipertensión arterial no es simplemente un problema de «tener la tensión alta» por un momento de mal genio o una comida cargada de sal. Se trata de una patología compleja que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta a cerca de 1.400 millones de adultos en el mundo.y cuya naturaleza es avanzar de forma silenciosa si no se comprende cómo funciona el organismo de manera integral.
Uno de los conceptos clave para entender la presión arterial es el funcionamiento del endotelio. Foto:stock
Fernanda Montes de Oca, médica clínica y especialista en ciencias en nutrición e inmunología avanzada, advierte sobre la realidad de este padecimiento. En diálogo con Infobae, la experta explicó que “Es una enfermedad progresiva. Una vez que la tienes, la puedes hacer más lenta, pero no la puedes detener, no la puedes revertir. Es difícil llegar a cero”.
Esta visión pedagógica invita a entender que el cuerpo no es un conjunto de piezas sueltas, sino un sistema donde el corazón, los riñones y los vasos sanguíneos trabajan en una red de dependencia. mutuo.
El papel del riñón y el «órgano invisible»
Uno de los conceptos clave para entender la presión arterial es el funcionamiento del endotelio. Aunque no es un órgano que se pueda ver a simple vista como el corazón, es el recubrimiento interno de las arterias. y venas que actúan activamente en la regulación del flujo sanguíneo.
«La sangre, en condiciones normales, fluye en capas ordenadas, silenciosas y eficientes. Cuando el flujo se vuelve turbulento, ya sea por rigidez de los vasos o cambios en su diámetro, esa alteración daña el endotelio, que es un órgano activo que regula el tono vascular. Cuando se lesiona esta función protectora, se inicia un círculo vicioso que eleva la presión y deteriora aún más la salud vascular”, describió el especialista al medio citado.
Por otro lado, el riñón actúa como un sensor de equilibrio. Cuando percibe que el suministro de oxígeno o sangre es insuficiente, libera hormonas como la angiotensina II para retener sodio y contraer los vasos, buscando mejorar el flujo.
Muchas personas desconocen que tienen hipertensión. Foto:iStock
Sin embargo, en un paciente hipertenso, este mecanismo de defensa termina alimentando el problema. Al respecto, Montes de Oca subrayó que «el cuerpo es un sistema, los órganos no están aislados y actúan en conjunto para lograr el equilibrio».
Claves para un diagnostico real
Muchas veces, los pacientes creen que su tratamiento no funciona, un fenómeno conocido como pseudoresistencia. Sin embargo, antes de cambiar los medicamentos, es vital revisar la metodología del control en casa.
Para obtener un panorama claro de la salud cardiovascular, se recomienda tener en cuenta los siguientes factores:
- Revise que la dosis del fármaco sea la óptima y no subóptima.
- Verifique la técnica de medición (postura y brazalete).
- Garantizar la adherencia estricta al horario de los medicamentos.
- Realice tomas en ambos brazos (una diferencia mayor a 15 mmHg puede alertar sobre otras enfermedades vasculares).
- Monitorear la presión durante una semana en diferentes horarios para sacar un promedio.
El peso de los hábitos y la genética.
¿Se puede dejar de ser hipertenso? La respuesta depende de la causa. La doctora Montes de Oca menciona que en casos donde la presión alta es consecuencia de la resistencia a la insulina o del tabaquismo, corregir estos factores puede eliminar la necesidad de medicación. Sin embargo, la predisposición genética siempre queda como una advertencia latente.
Factores como el estrés activan sustancias neurohormonales que modifican la respuesta de las arterias, manteniendo la presión elevada de forma sostenida. Asimismo, otros elementos suelen pasar desapercibidos en la consulta, cuentos como:
- Uso de anticonceptivos hormonales.
- Consumo frecuente de antiinflamatorios no esteroideos.
- Apnea del sueño.
- Sobrepeso y sedentarismo.
- Enfermedad renal en etapas tempranas.
Frente a este escenario, la medicina moderna ha cambiado su enfoque. Hoy se prefiere iniciar tratamientos con dos fármacos combinados en una sola pastilla. «Ya no se recomienda empezar con un solo fármaco porque ya no es suficiente. Lo ideal es empezar con dos fármacos en una sola pastilla, para que no sea como que te tienes que tomar veinte pastillas, sino una y que actúen en diferentes partes del sistema», explicó Montes de Oca en Infobae.
La educación del paciente es, en última instancia, la herramienta más poderosa. Comprender que la hipertensión modifica la estructura misma de los vasos sanguíneos permite que las personas tomen decisiones más conscientes sobre su autocuidado y su tratamiento a largo plazo.
*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.
REDACCIÓN SALUD
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