El hemiciclo del Congreso de los Diputados se ha vuelto a llenar de solemnidad. Pocos meses después de las celebraciones por el 50º aniversario de la democracia, los Reyes han presidido este mediodía el acto “Nuestra Constitución más longeva” para celebrar que la Carta Magna de 1978 supera esta semana a la de 1876 y se convierte en la más duradera de la historia española en un acto al que, pese a su papel clave como jefe de Estado en 1978, no ha sido invitado Juan Carlos I.
En su discurso ante los máximos representantes del Estado y de la Cámara Baja, Felipe VI ha defendido la vigencia de la Constitución a pesar de sus “imperfecciones” y ha subrayado que la mejor manera de conmemorarla es “cumplirla”. El Rey ha registrado que vivimos “tiempos difíciles e inciertos”, pero ha añadido que esto no refleja una menor vigencia del texto. Al contrario, ha apostillado, “es precisamente el espíritu crítico, la legítima insatisfacción, el afán por seguir progresando, lo que nos acerca cada vez más a una realización plena de esos principios y valores”.
“El camino recorrido por esta España constitucional ha sido brillante y el futuro no lo será menos, siempre y cuando lo sigamos escribiendo juntos”, ha sentenciado condensando en una frase la continuidad democrática y la responsabilidad compartida. Felipe VI ha insistido en que la celebración de la longevidad del texto permite tomar conciencia de lo que los españoles le deben, no solo a la Carta Magna, sino “a todo el acervo constitucional, las leyes y las instituciones”, y que esta conciencia se traduce en respeto, defensa, desarrollo y fortalecimiento de la democracia.
Salvo las ausencias anunciadas de ERC, Junts, Bildu, PNV y BNG, Gobierno, Cortes, Poder Judicial y Corona han compartido escenario en un acto que ha reunido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al grueso del Consejo de Ministros, a los constituyentes supervivientes y expresidentes como Felipe González y José María Aznar.
La ceremonia ha conmemorado una norma que, en 47 años, solo ha sido reformada en tres ocasiones. En 1992, para permitir el voto de ciudadanos extranjeros en elecciones municipales; en 2011, con la reforma del artículo 135 sobre estabilidad presupuestaria; y en 2024, para actualizar el artículo 49 y sustituir “disminuido” por “personas con discapacidad”.
Estos cambios puntuales reflejan tanto la fuerza del consenso como la dificultad de modificar la Carta Magna. Para unos, son prueba de un acuerdo estructural que ha resistido alternancias ideológicas, crisis económicas y tensiones territoriales; para otros, evidencian la rigidez de un procedimiento que exige mayorías cualificadas difíciles de alcanzar en un Parlamento fragmentado.
El Rey ha terminado su intervención recordando que el mayor homenaje a la Constitución tiene lugar todos los días ya todas horas, en el esfuerzo, la entrega y el compromiso de millones de ciudadanos con su futuro colectivo y con España, reforzando la idea de que la Carta Magna sigue siendo la arquitectura viva de la convivencia democrática.
Armengol llama a “no bajar la guardia” en tiempos de “crispación política”
En un acto marcado por la solemnidad, la presidenta del Congreso, Francina Armengol, ha registrado la paradoja de la liturgia constitucional en tiempos de crispación política.
“Honremos esta Constitución, como hemos hecho hasta ahora, hagámosla efectiva, cumlámosla, protejámosla, durante muchos años”, ha proclamado, llamando a no bajar la guardia frente a la “erosión” institucional que atraviesa el mundo y que amenaza, ha advertido, con convertir a las democracias en meras estructuras vacías.




