Un momento tan inusual como impactante se robó todas las miradas durante el penúltimo juego de la serie entre los Bravos de Atlanta y los Diamondbacks de Arizona, dejando una escena pocas veces vista en un terreno de Grandes Ligas.
Todo ocurrió en la parte alta de la quinta entrada, cuando el hondureño Mauricio Dubón conectó un potente batazo que salió de su bate a nada más y nada menos que 105 millas por hora. La línea fue directamente en dirección al campocorto de los Diamondbacks, el dominicano Geraldo Perdomo, quien reaccionó a tiempo e intentó quedarse con la pelota.
Sin embargo, lo que parecía una jugada rutinaria terminó convirtiéndose en un momento insólito.
El impacto de la bola fue tan violento que el guante de Geraldo Perdomo no resistió la fuerza del batazo y terminó rompiéndose en el mismo instante del contacto, impidiendo que el dominicano pudiera completar la atrapada.
La pelota siguió su curso, mientras el jugador del cuadro, sorprendido, levantaba su mano evidenciando el daño en su herramienta de trabajo. Las cámaras de televisión no tardaron en enfocar el guante destrozado, mostrando claramente la rotura provocada por la velocidad del batazo, una imagen que rápidamente comenzó a circular entre fanáticos y redes sociales.
Ante la situación, Geraldo Perdomo se vio obligado a detener momentáneamente el juego para cambiar su guante, en medio de la incredulidad tanto de sus compañeros como del público presente. Este tipo de jugadas, aunque extremadamente raras, reflejan la intensidad y la velocidad con la que se juega actualmente en las Grandes Ligas, donde un batazo sólido puede alcanzar cifras impresionantes y, en este caso, incluso superar la resistencia del propio equipamiento. (Fuente…)
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