En Colombia, el acceso oportuno a los medicamentos contra el cáncer no depende únicamente de una orden médica o de una autorización por parte de las EPS. Una investigación académica reveló que, aun cuando los tratamientos están prescritos y aprobados, pueden retrasarse durante semanas o incluso meses debido a fallas en la cadena de entrega de los fármacos, un proceso dominado hoy por distribuidores y gestores farmacéuticos que concentran decisiones clave dentro del sistema de salud.
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El estudio fue desarrollado por Egda Patricia Vanegas Escamilla, candidata a doctora en Ingeniería – Industria y Organizaciones de la Universidad Nacional de Colombia (Unal) e integrante del grupo de investigación SEPRO. Su trabajo se centró en analizar cómo ha evolucionado, desde 1993, la cadena de abastecimiento de medicamentos oncológicos en el país y cómo los cambios normativos y operativos han redefinido las relaciones de poder entre los distintos actores del sistema.
Gestores farmacéuticos concentran hoy un papel clave en la entrega de medicamentos para el cáncer. Foto:iStock
Según la investigación, aunque existen normas que hablan de trazabilidad, en la práctica Colombia no cuenta con un sistema que permita seguir el recorrido completo de un medicamento desde que sale del laboratorio hasta que llega al paciente. Esto significa que, cuando se presenta una demora, resulta imposible identificar en qué punto de la cadena se produjo el bloqueo. El resultado es un “cuello de botella logístico” que termina afectando directamente la continuidad de los tratamientos contra el cáncer.
Vanegas revisó leyes, políticas públicas y normas de salud relacionadas con medicamentos oncológicos desde la promulgación de la Ley 100, en 1993, además de informes del Ministerio de Salud y Protección Social y de otros actores del sector. A esto se suma la recopilación de información sobre laboratorios, distribuidores, gestores farmacéuticos, EPS e IPS en todo el país, así como entrevistas con médicos, químicos farmacéuticos, pacientes y expertos del sistema de salud.
Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio es el impacto directo que estos retrasos tienen sobre los pacientes. En 2024, la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma identificó un incremento del 49,5 % en las barreras de acceso a los servicios de salud para personas con cáncer. Entre los problemas más recurrentes estuvo la entrega de medicamentos: el tiempo promedio para acceder a ellos supera un mes después del diagnóstico, al que se suma otro mes para obtener la autorización correspondiente. En la práctica, esto significa hasta dos meses de espera antes de iniciar un tratamiento.
El sistema de salud carece de un mecanismo que permita rastrear el recorrido de fármacos oncológicos. Foto:iStock
La investigación compara la cadena de medicamentos en tres momentos clave. El primero es 1993, cuando con la Ley 100 el sistema de salud se reorganiza y las EPS asumieron el manejo del aseguramiento y las compras. El segundo período va de 2000 a 2010, etapa en la que las EPS se consolidan y adquieren un papel dominante en las decisiones sobre tratamientos oncológicos. El tercero corresponde a 2021, cuando la operación de entrega queda en manos de los gestores farmacéuticos, que se convierte en un paso obligatorio para que el medicamento llegue al paciente.
De acuerdo con Vanegas, estos gestores no siempre tuvieron el rol central que hoy ostentan. A finales de la década de 1990 surgieron como operadores logísticos contratados para apoyar el manejo de inventarios y entregas. Con el tiempo, crecieron, se volvieron indispensables y, en 2019, fueron reconocidos legalmente como parte del sistema de salud. Ese reconocimiento formal los llevó, de acuerdo con la investigación de la experta, de operar “tras bambalinas” a convertirse en actores centrales del movimiento de los medicamentos.
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En ese sentido, según Vanegas, el poder de estos gestores radica en que concentran las bodegas, las rutas de distribución, la capacidad de despacho y los sistemas de entrega. Así, aunque un médico formule un tratamiento y la EPS lo autorice, si el gestor farmacéutico no moviliza el medicamento o se retrasa, el paciente no recibe su dosis por tiempo, especialmente en el ámbito ambulatorio.
Para sustentar estas conclusiones, la investigadora reconstruyó las relaciones entre los distintos actores de la cadena mediante un software que representa el sistema como una red. Cada institución aparece como un nodo y cada interacción como una conexión. Al comparar las redes de 1993, 2010 y 2021, encontré que en la más reciente los gestores farmacéuticos concentran el mayor número de conexiones e influencia, incluso por encima de EPS y clínicas.
El estudio también evidencia que no todos los medicamentos siguen el mismo recorrido. Los fármacos orales suelen llegar directamente al paciente a través de los gestores, mientras que los inyectables —frecuentes en los tratamientos oncológicos— pueden pasar por varios distribuidores e intermediarios antes de llegar a hospitales o clínicas, especialmente en regiones apartadas como Quibdó o Buenaventura. Este tránsito fragmentado dificulta el rastreo y aumenta el riesgo de demoras.
La ausencia de coordinación entre laboratorios, EPS, distribuidores y gestores retrasa la atención. Foto:iStock
A este panorama se suma la reducción de la oferta de servicios oncológicos. Entre 2010 y 2021, el país perdió el 19 % de estos servicios debido a exigencias de estándares más altos. En 2018, de 180 servicios registrados, solo 25 contaban con la capacidad completa para tratar el cáncer, es decir, ofrecer quimioterapia, radioterapia y cirugía en un mismo lugar. Esto implica que, incluso cuando llega el medicamento, no siempre existe un centro cercano para administrar el tratamiento.
Para la investigadora, el problema no es la existencia de Múltiples actores, sino la falta de coordinación y de un sistema integrado de trazabilidad. Sin información compartida en tiempo real entre laboratorios, EPS, distribuidores, gestores farmacéuticos y clínicas, el recorrido del medicamento se vuelve opaco, lo que abre espacio a retrasos, decisiones discrecionales y riesgos para los pacientes.
“El medicamento no debería depender de la suerte del paciente ni de la fortaleza de su hospital”, concluye Vanegas.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medio Ambiente y Salud
@CaicedoUcros
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