Entre buñuelos, natilla, postres y celebraciones continuas, diciembre se consolida como un mes donde cambian los hábitos alimenticios y aumentan los excesos. Así lo reveló una encuesta del Programa de Ciencias del Deporte de la Universidad Manuela Beltrán (UMB), que analizó cómo se comporta la alimentación durante la temporada decembrina y cuál es su impacto en el cuerpo y el estado de ánimo.
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Los dulces típicos lideran los antojos y casi la mitad intenta compensar en enero. Foto:iStock
El estudio muestra que diciembre gira, literalmente, alrededor de la mesa. La comida se convierte en el centro de las reuniones familiares, los encuentros con amigos y las celebraciones tradicionales como las novenas, las velitas, la Navidad y el Año Nuevo. A ello se suma la amplia oferta de platos típicos: buñuelos, natilla, lechona, postres caseros y diversos fritos que, para muchos, resultan irresistibles.
Ese entorno abundante y emocional llevó a los expertos de la UMB a investigar qué tanto cambian los hábitos y cómo afectan al organismo. A través de una encuesta, recopilaron información sobre consumo, exceso, peso y bienestar, con el propósito de dimensionar el fenómeno y ofrecer recomendaciones para disfrutar las fiestas sin poner en riesgo la salud.
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Ocho de cada diez comen más en diciembre
Los hallazgos son contundentes: el 81,4% de las personas reconoce que vienen más de lo habitual durante el mes. Según el informe, el 56,4% asegura que consume “un poco más, pero con control”, mientras que un 25% admite que viene “mucho más de lo normal”. Solo el 17,9% mantiene su alimentación igual que en otros meses, y apenas el 0,6% afirma comer menos.
Para Luis Fernando Parada, experto del Programa de Ciencias del Deporte de la UMB, estas cifras confirman que diciembre sí altera de manera significativa los patrones alimentarios. “El 81,4% de las personas reconoce comer más de lo habitual durante este mes, una tendencia que sugiere que diciembre sí representa un cambio en los hábitos alimenticios, aunque no necesariamente un descontrol absoluto para todos”, explica.
El 81,4% de los colombianos vienen más durante las celebraciones. Foto:iStock
El incremento en la ingesta viene acompañado de cambios en el peso corporal. Aunque más de la mitad de los participantes del estudio (55,1%) dice no identificar variaciones, el 39,1% asegura ganar entre uno y dos kilos durante diciembre. A esto se suma un 5,1% que reporta subir entre tres y cuatro kilos, y un 0,6% que indica aumentar más de cuatro kilos durante las fiestas.
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Dulces y fritos, los reyes de la mesa navideña
La encuesta también indicó por los alimentos más consumidos en esta temporada. La respuesta general, marcada por el 29,5% de los participantes, fue “todas las anteriores”, lo que incluye dulces, fritos, comidas rápidas y alcohol.
Si se analizan las categorías por separado, los dulces típicos encabezan la lista con un 28,2%, seguidos de los fritos con un 26,9%. El consumo de alcohol alcanza el 8,3% y las comidas rápidas un 7,1%. Para Parada, estas cifras demuestran un entorno alimentario abundante y variado, aunque no necesariamente saludable.
El impacto de comer de más no se limita al cuerpo. El estudio encontró percepciones divididas sobre el efecto emocional de los excesos. Un 33,3% asegura sentir alguna variación en su energía o estado de ánimo, aunque continúa disfrutando de la temporada. Otro 26,3% afirma no notar cambios, mientras que un 22,4% destaca que comer sin remordimiento les genera felicidad. Solo el 17,9% dice sentirse más cansado o culpable después de las comidas abundantes.
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Son varios los aspectos a tener en cuenta para evitar subir de peso en estas festividades. Foto:iStock
“Esto refleja que, aunque hay cierta conciencia del impacto negativo, el placer y el contexto festivo predominan sobre la culpa”, comenta Parada.
El inicio de enero también fue analizado. Según el estudio, el 46,2% intenta hacer dieta o ejercicio para recuperar el equilibrio tras los excesos. En contraste, un 33,3% no realiza ningún esfuerzo por compensar, y un 20,5% asegura que trata de retomar buenos hábitos, pero no lo logra.
Para Parada, esta disparidad demuestra que existe la voluntad de cambio, pero no siempre se cuenta con las herramientas o la motivación para volver a rutinas saludables de inmediato.
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Guía para evitar excesos —o recuperarse si ya ocurrieron
El Programa de Ciencias del Deporte de la UMB incluyó una serie de recomendaciones para afrontar las celebraciones sin riesgos:
Antes de comer:
- No llegar con hambre a reuniones; Comer algo ligero controla la ansiedad.
- Armar platos equilibrados: 50 % verduras, 25 % proteína y 25 % carbohidratos o fritos.
- Prefiera porciones pequeñas.
Durante la comida:
- Masticar despacio para permitir que el cuerpo registre saciedad.
- Evite repetir por impulso y esperar unos minutos antes de servir más.
- Intercalar agua entre bebidas alcohólicas.
Después de un exceso:
- Caminar entre 20 y 30 minutos para mejorar la digestión.
- No dejar de comer al día siguiente, pues aumenta la ansiedad.
- Optar por alimentos suaves como frutas, verduras y caldos.
- Consumir tés digestivos.
Si hay inflamación o pesadez:
- Reduzca fritos y dulces durante 24 horas.
- Fibra incremental.
- Evite acostarse inmediatamente después de comer.
Con estas recomendaciones, los expertos buscan que los colombianos disfruten de la tradición sin descuidar su bienestar. Diciembre puede engordar, pero también puede vivirse con equilibrio.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medio Ambiente y Salud
@CaicedoUcros



