La alimentación cumple un papel central en el manejo de la enfermedad renal cronicaya que influye en la evolución del padecimiento y en el control de factores asociados como la presión arterial y la diabetes.
LEA TAMBIÉN
En personas con enfermedad renal cronicala planificación de la dieta forma parte del manejo integral del cuadro. El control nutricional puede contribuir a reducir la velocidad de progresión de la afección, en conjunto con el seguimiento de otras condiciones como la diabetes y la hipertensión, que se identifican como causas frecuentes de insuficiencia renal.
De acuerdo con información del Hospital Universitario de Getafe, en Madrid, los pescados blancos frescos suelen ser una alternativa adecuada por su menor contenido de fósforo y potasio. Entre las opciones mencionadas se encuentran lenguado, merluza, bacalao fresco y gallo. En contraste, el salmónpese a su aporte de omega-3, requiere consumo moderado debido a su contenido de fósforo.
El control del sodio reduce la retención de líquidos y apoya la presión arterial estable. Foto:iStock
Dentro de las alternativas alimentarias se incluyen distintas categorías de pescados y mariscos con niveles controladores de ciertos minerales. Estas opciones suelen organizarse de la siguiente manera:
1. Pescado blanco: merluza, bacalao fresco, lenguado, gallo, dorada y lubina.
2. Mariscos y otros: calamares y camarones, con consumo moderado y sin adición de sal.
3. Opciones con omega-3 en moderación: salmón fresco, trucha y atún bajo en sodio.
El pescado blanco fresco presenta menor contenido de fósforo y potasio. Foto:iStock
LEA TAMBIÉN

Preparación y consumo de alimentos.
De acuerdo con la Clínica Mayo, las orientaciones sobre preparación indican que se deben evitar productos como el salmón ahumado, el pescado enlatado con alto contenido de sodio y mariscos procesados con aditivos.. La recomendación general es optar por métodos de cocción como horno, vapor o plancha, evitando la incorporación de sal adicional.
También se sugiere ajustar las porciones de acuerdo con la etapa de la enfermedad y las indicaciones de un profesional en nutriciónconsiderando que el consumo de proteínas debe mantenerse bajo control. Asimismo, se recomienda reducir el uso de saleros y limitar alimentos ultraprocesados para evitar sobrecarga en la función renal.
Las guías alimentarias señalan que cualquier cambio en la dieta debe ser consultado previamente con un especialista en nefrología o nutrición clínica, con el fin de adecuar el plan a las condiciones individuales del paciente.
El pescado es una de las carnes más magras que hay para el consumo humano. Foto:iStock
LEA TAMBIÉN

Cinco aspectos nutricionales clave en la enfermedad renal crónica
El diseño de un plan alimentario en este contexto se basa en el control de ciertos nutrientes cuya regulación se ve afectada por el funcionamiento renal. Entre los principales componentes a considerar se encuentran:
1. Proteínas: el consumo debe ajustarse según características individuales como peso, estatura y estado general. Aunque cumplen funciones esenciales en el organismo, su metabolismo genera residuos que los riñones dañados no logran eliminar con facilidad. Por ello, se limita su ingesta y se recomienda controlar las porciones, por ejemplo, en tamaños similares al de una baraja de cartas.
2. Audio: su exceso puede favorecer la retención de líquidos y elevar la presión arterial. Gran parte del sodio consumido proviene de alimentos procesados y preparados. Se sugiere una ingesta diaria aproximada entre 1500 y 2000 miligramos, distribuyendo las comidas con menos de 600 miligramos por porción. La adaptación a dietas bajas en sodio puede requerir varias semanas.
3. Potasio: Este mineral es necesario para la función muscular, pero su acumulación en sangre puede generar complicaciones cuando los riñones no funcionan correctamente. Alimentos como papas, tomates, frutas cítricas, plátanos, lácteos y sustitutos de sal con potasio pueden requerir restricción en casos de niveles elevados.
4. Fósforo: su equilibrio depende del funcionamiento renal. Cuando los riñones están afectados, pueden acumularse en el organismo. Su presencia es frecuente en productos ultraprocesados, bebidas tipo cola y alimentos envasados. En las etiquetas de productos pueden aparecer términos que incluyen la palabra «fos», como fosfato de calcio o ácido fosfórico. También puede ser necesario limitar alimentos con fósforo natural como lácteos, frutos secos y cereales integrales.
5. Calcio: este mineral también puede verse alterado en su regulación. Si bien es importante para la salud ósea, niveles elevados pueden favorecer depósitos en los vasos sanguíneos. En estos casos, se recomienda evitar alimentos enriquecidos con calcio y comunicar al médico el uso de suplementos.
Seguir una alimentación adaptada a la función renal implica ajustes en la selección y cantidad de alimentos. Estas modificaciones buscan reducir la acumulación de sustancias en la sangre y apoyar el funcionamiento de los riñones dentro de sus capacidades actuales. bajo supervisión profesional.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.
Más noticias en EL TIEMPO
! function (f, b, e, v, n, t, s) {
if (f.fbq) return;
n = f.fbq = function () {
n.callMethod ?
n.callMethod.apply(n, arguments) : n.queue.push(arguments)
};
if (!f._fbq) f._fbq = n;
n.push = n;
n.loaded = !0;
n.version = '2.0';
n.queue = ();
t = b.createElement(e);
t.async = !0;
t.src = v;
s = b.getElementsByTagName(e)(0);
s.parentNode.insertBefore(t, s)
}
(window, document, 'script', 'https://connect.facebook.net/en_US/fbevents.js');
fbq('init', '2639268933010768');
fbq('track', 'PageView');



