A través de un comunicado, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informó que en la operación murieron siete presuntos integrantes del CJNG, incluido Rubén “N”, identificado por su alias, Mencho. «Sin embargo, serán las autoridades correspondientes las que se encargarán de las actividades periciales para su identificación», aclaró el texto. Otras dos personas quedaron detenidas y se mencionó también de armamento asegurado, «entre los que se encuentran lanzacohetes capaces de derribar aeronaves y destruir vehículos blindados». Tres elementos del ejército mexicano resultaron heridos en el intercambio de fuego. Estos fueron trasladados a la Ciudad de México para recibir atención médica de urgencia.
La Sedena detalló que esta acción fue posible gracias a los trabajos de inteligencia militar central, del Centro Nacional de Inteligencia y de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO). También intervinieron aeronaves de la Fuerza Aérea y la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional. Respecto al papel que desempeñó el gobierno de Donald Trump en esta operación, la Sedena reconoció que “se contó con información complementaria” dentro del marco de coordinación y cooperación bilateral con Estados Unidos.
La Embajada de Estados Unidos emitió una alerta de seguridad para todos los ciudadanos estadounidenses en los estados de Jalisco (incluidos Puerto Vallarta, Chapala y Guadalajara), Tamaulipas (incluidos Reynosa y otros municipios), Michoacán, Guerrero y Nuevo León. “Debido a las operaciones de seguridad en curso y los bloqueos de carreteras y la actividad delictiva derivada de ellas, los ciudadanos estadounidenses que se encuentren en las localidades mencionadas deben permanecer en sus hogares hasta nuevo aviso”.
Breve historia de “el Mencho”
A raíz de la presión de Estados Unidos y la persecución de fuerzas mexicanas, la década pasada vio la caída de varios cárteles del narcotráfico: el de Tijuana, el de Juárez, el del Golfo, el de los Beltrán Leyva, La Familia Michoacana, Los Zetas. Algunos fueron desmantelados, otros han sobrevivido, aunque confinados a territorios locales. De los grupos históricos, solo el Cártel de Sinaloa conservó su fuerza, a pesar de la captura de sus fundadores más famosos: Joaquín “el Chapo” Guzmán e Ismael “el Mayo” Zambada. Hoy, una nueva generación de “chapitos” y “mayitos” ha librado una guerra interna por el control del cártel más conocido de México.
En efecto, una nueva generación de hampones ha surgido para ocupar el hueco, o mejor dicho, las “plazas”, que dejaron los viejos capos: el Cártel de Santa Rosa de Lima, la Unión Tepito, el Cártel del Noreste, Los Viagras, Los Rojos. Más violentos y sanguinarios que sus predecesores, sus actividades, por supuesto, no se limitan al tráfico de drogas. Su dominio también abarca el trato de personas, la extorsión, el robo de combustible, el soborno de funcionarios, entre muchos otros delitos. Pero de entre todos estos, ninguna otra organización delictiva ha logrado desafiar el poderío transnacional del Cártel de Sinaloa, salvo por ”las cuatro letras”, el CJNG.
Así como el Cártel de Sinaloa nació de las cenizas del Cártel de Guadalajara (aquella organización formada por Miguel Ángel Félix Gallardo, Rafael “Caro” Quintero» y Ernesto Fonseca Carrillo), el Cártel Jalisco Nueva Generación surgió entre 2009 y 2011 como resultado de una combinación de fracturas internas, alianzas temporales y disputas violentas dentro del crimen organizado en el occidente de México. En este caso fue el Cártel del Milenio, también conocido como Los Valencia, una organización de rango menor que operaba en Jalisco y Michoacán. Tras la captura o muerte de varios de sus líderes, el grupo se dividió en facciones rivales.



