“Soy consciente de que nadie es profeta en su tierra”, ha afirmado este sábado el rey Juan Carlos tras recibir un premio en París por su libro reconciliación. En un acto en la Asamblea Nacional francesa, ubicada en el palacio Bourbon, el exjefe de Estado insistió en que no se equivocó al escribir sus memorias, pese a los riesgos ya saber que España es “un viejo país” y, por eso, “hipercrítico con casi todo”.
El padre del Rey, con evidentes problemas de movilidad, tuvo problemas para leer el texto que llevaba preparado, pero se le vio contento y emocionado por el galardón especial otorgado por la asociación Lire la Societé al libro político del año. Le acompañaban las infantas Elena y Cristina, así como su nieto Felipe de Marichalar y su sobrina María Zurita de Borbón.
En varias ocasiones don Juan Carlos manifestó su “orgullo” por haber contribuido a “la transformación radical y positiva” de España, aunque también mencionó, como hizo en el libro, “las debilidades y errores que he podido cometer como ser humano y de los que no puedo sentirme orgulloso”. El rey emérito destacó la ayuda que tuvo por la aspiración de libertad del pueblo español y “la lucidez de una élite política notable, tanto de izquierdas como de derechas”.
La historiadora Annette Wieviorka glosó la obra y la figura de Juan Carlos I. La presidenta del jurado del premio dijo que se lo habían concedido “por lo que aporta al conocimiento de la gran historia”. Wieviorka destacó tres pasajes concretos de reconciliación que le marcaron: la presencia de la estalinista Dolores Ibarruri, la Pasionaria, como presidenta de la primera sesión de las Cortes democráticas, el golpe de Estado del 23F y el mea culpa por la expulsión de los judíos y la decisión de dar la nacionalidad española a los descendientes de los sefardíes.

El periodista Laurence Debray, que ayudó al rey Juan Carlos a redactar el libro, calificó al exjefe de Estado de “revolucionario” y “un rey que no ha hecho nada como los demás”. Debray recordó que es un descendiente directo de Luis XIV, el Rey Sol.
Hace casi 33 años, en octubre de 1993, Juan Carlos I pronunció un discurso institucional ante el pleno de la Asamblea Nacional. Haciendo gala de su carácter bromista, cuando el entonces presidente de la Cámara, Philippe Séguin, lo acogió a la entrada, el invitado aludió a su antepasado Luis XVI -guillotinado en la cercana plaza de la Condorde-, y le comentó, entre risas: “¿Luego me vais a cortar la cabeza?”.
A la ceremonia de entrega del premio, en la sala de fiestas del palacio Bourbon, han asistido, además de las infantas y de Felipe de Marichalar, los dos exjefes de la Casa del Rey, Fernando de Almansa y Rafael Spottorno. También estuvieron presentes los exprimeros ministros franceses Élisabeth Borne y Manuel Valls -con su esposa, la empresaria catalana Susana Gallardo-, así como Elisabeth Burgos, traductora del libro en su edición española, el periodista francés Stéphane Bern, especializado en la realeza y autor de la última entrevista a Juan Carlos I en Abu Dabi, y el empresario Marc Ladreit de Lacharrière.




