El cansancio que aparece a mitad de la jornada se ha convertido en una sensación común en tiempos de trabajo prolongado frente a pantallas. Permanecer sentado durante horas no solo afecta la postura, sino que también impacta la concentración, el ánimo y la vitalidad. En medio de esa rutina silenciosa, el cuerpo empieza a pedir movimiento.
La entrenadora estadounidense Denise Austin, referente del fitness durante varias décadas, sostiene que gran parte de ese agotamiento cotidiano está relacionado con la falta de oxigenación. un sus 68 años, Continúa promoviendo rutinas sencillas que pueden integrarse fácilmente al día a día, incluso en espacios reducidos como la oficina o el hogar.
Referente del fitness, Austin apuesta por ejercicios prácticos. Foto:Instagram @deniseaustin
Según la experta, el problema no siempre es la falta de ejercicio formal, sino la acumulación de horas de inactividad. “Cuando estás sentado por largos periodos de tiempo, necesitas algunos descansos para hacer ejercicio”, ha señalado en sus contenidos digitales, donde insiste en la importancia de interrumpir el sedentarismo.
El cuerpo necesita moverse para despertar.
Austin explica que el movimiento cumple la función básica de permitir que el oxígeno circule de manera adecuada. “El oxígeno equivale a la energía”, afirma, al señalar que activarlo mejora tanto el rendimiento físico como la claridad mental.
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Al levantarse y mover distintos grupos musculares, la circulación se reactiva y el oxígeno llega con mayor eficiencia al cerebro. Esto, según la entrenadora, favorece la concentración, ayuda a pensar con mayor rapidez y mantiene el estado de alerta durante la jornada.
Además del impacto cognitivo, el movimiento breve también cumple un papel metabólico. Activar varios músculos al mismo tiempo incrementa el gasto calórico y estimula funciones corporales esenciales. “Tu cuerpo está diseñado para hacer que la sangre bombee”, señala Austin, quien insiste en que esa activación genera una sensación inmediata de bienestar.
Tres movimientos breves para recuperar energía.
La propuesta de la entrenadora parte de una regla simple: realizar pausas activas de un minuto por cada hora de trabajo. No se requiere equipamiento ni ropa deportiva, solo levantarse de la silla y moverse.
Pequeñas pausas activas pueden marcar la diferencia en el nivel de energía. Foto:iStock
Uno de los ejercicios recomendados es la elevación de rodillas de pie, similar a una marcha en el lugar. Austin aconseja mantener el torso erguido y acompañar el movimiento con los brazos para activar todo el cuerpo durante 60 segundos. “Simplemente muévete tanto como puedas”, señala.
Otro movimiento clave son los giros de cintura, que favorecen la movilidad de la columna. Este ejercicio contribuye a fortalecer la espalda, abrir el pecho y mejorar la postura, especialmente en quienes pasan gran parte del día encorvados frente al ordenador.
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La rutina se completa con medias sentadillas acompañadas de brazos hacia arriba, un movimiento vertical que estimula piernas, glúteos y brazos. El objetivo, explica la entrenadora, es “bombear los músculos” y favorecer la entrada de aire al cuerpo.
Ejercicios para la longevidad y la movilidad
Además de estas pausas breves, Austin también ha compartido tres movimientos enfocados en la fuerza y la estabilidad a largo plazo, especialmente importantes con el paso de los años. Para realizarlos, recomienda utilizar muebles firmes, como un sillón resistente.
Uno de ellos es el toque de glúteos en sentadilla, que consiste en descender hasta tocar el asiento y levantarse de inmediato. Este ejercicio fortalece piernas y glúteos, aportando mayor estabilidad para las actividades diarias.
Mantenerse en movimiento contribuye a una mejor calidad de vida. Foto:iStock
El segundo movimiento son las flexiones asistidas, apoyando las manos en el reposabrazos del sillón o en una mesa firme. “Mantén la espalda recta y el abdomen contraído”, recomienda Austin, quien destaca la importancia de la fuerza en brazos para conservar la autonomía.
El tercer ejercicio se centra en el torso, consiste en abdominales sentados en postura tipo V, realizados desde el borde del sillón. “Un torso fuerte favorece el equilibrio, la postura y protege la espalda”, ha explicado la entrenadora, quien sugiere realizarlos durante un minuto o en repeticiones cortas.
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Más allá de la intensidad, el mensaje central es claro: el movimiento no necesita ser complejo para ser efectivo. Integrar pequeños momentos de actividad a lo largo del día puede marcar una diferencia real en la energía, la concentración y la calidad de vida.
«Muévete a lo largo del día. Te sentirás mucho mejor», resume Austin, convencida de que ese minuto de movimiento puede convertirse en una herramienta sencilla para cuidar el cuerpo, incluso en medio de las rutinas más exigentes.
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MARÍA PAULA LOZANO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
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