Las camisetas han vuelto esta semana a las Cortes Valencianas. El diputado y nuevo portavoz de Iniciativa, Carles Esteve, lució durante la sesión de control al presidente de la Generalitat una con la cara de Mónica Oltra y las palabras ‘lawfare’; el término para referirse al uso de procedimientos judiciales con multas de persecución política. Hace años, era la propia Oltra quien rompía las barreras mediáticas valencianas al lucir, también en el Hemiciclo valenciano, una camiseta con la cara de Francisco Camps y la lema del lejano oeste. Buscado. Sólo vivo (Se busca. Solo vivo). Por aquel entonces era el presidente Camps quien tenía problemas judiciales y era complicado de ver en el Parlamento valenciano.
La camiseta de Esteve no es casual, pues es la portada del libro. Lawfare: la guerra bruta judicial contra Mónica Oltra publicado por Rebel Edicions, una investigación de Mari Carmen González Vidal (Casinos, 1977), licenciada en Derecho y Criminología por la Universitat de València.
Una publicación, los ejemplares ya están en las librerías, que servirá a Oltra de trampolín para iniciar la larga precampaña que se espera en el Ayuntamiento de València. La ahora militante de base de Compromís apadrinará una presentación en la Fira del Llibre de València el próximo 9 de mayo. Puede incluso que haya una presentación antes, aunque todo dependerá de cómo se cuadre la agenda del dirigente, que se activará a la vuelta del parón de Pascua.
Es cierto que la salida al mercado de la investigación de González Vidal estaba ya prevista al margen de que la que fuera líder del Compromís anunciara en el pasado congreso de Iniciativa-Compromís, su partido, su vuelta a la primera línea política. Eso no quita que ambas cosas puedan aprovecharse la una de la otra.
El libro apunta que el proceso judicial contra Oltra “ha vulnerado derechos y garantías básicas y ha fulminado la presunción de inocencia”
El libro, explica la editorial, “destapa las dinámicas jurídicas, políticas y mediáticas que han rodeado el conocido como caso Mónica Oltra y denuncia la práctica del guerra legal como instrumento contra la disidencia”. Un relato que “analiza minuciosamente un proceso judicial” y que apunta que, durante este, se “han vulnerado derechos y garantías básicas y se ha fulminado la presunción de inocencia, de forma que se ha articulado como una condena anticipada”.
Dos diferentes reclamaron el archivo de la causa, pero la Audiencia Nacional ha obligado a abrir juicio oral contra la exvicepresidenta del Botànic al entender que el instructor “no puede negar a las acusaciones” la apertura del juicio oral “si existe probabilidad” de que los hechos puedan ser apreciados como una conducta delictiva.
Si alguien pensaba que la situación judicial iba a frenar a Oltra, se equivocaba. Pese a que no es descartable que se pueda sentar en el banquillo antes o durante la campaña electoral (las elecciones son en mayo de 2027), en Compromís creen que esto no es un hándicap para su candidata al Ayuntamiento de València. De hecho, se quiere aprovechar la percepción entre el electorado progresista de que se ha cometido una “injusticia” contra ella para intentar catapultar sus aspiraciones.
Y eso que existe temor dentro de Compromís en cómo pueda quedar el caso dada la gran cantidad de delitos que se le atribuyen -prevariación, malversación, delito contra la integridad moral, omisión del deber de perseguir delitos, encubrimiento y abandono de menores-. Tras el fallo del fiscal general del Estado, todo es posible, apuntan fuentes de la formación.
Con todo, la participación de Oltra en la campaña de presentación y difusión de esta obra de González Vidal, concejala de Cultura y Feminismo de Casinos por Compromís, da cuenta de que la alcaldable está dispuesta a afrontar el devenir judicial. También su partido. El otro día, el síndic de Compromís en las Corts, Joan Baldoví, apuntaba que la formación lo tiene claro: “Asumimos responsablemente todo lo que pueda venir”.




