Veinte años no es nada reza El tango inmortalizado por el mito Carlos Gardel.porteño de adopción (uruguayos y franceses aún dirimen hoy, siglo y medio después, si vio la luz en Tacuarembó o en Toulouse). Que le digan a Diego Pablo Simeonetambién mito y también porteño, en su caso de pura cepa, si es cierto que 20 años no es nada. El 17 de febrero de 2006, el Cholo podía terminar su carrera como futbolista. Qué febril la mirada.
Guillermo Francellainolvidable Pablo Sandoval en la oscarizada El secreto de sus ojosresume en una escena maravillosa lo que significa ser hincha de fútbol: «Se puede cambiar de todo. De cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios… Pero hay una cosa que no se puede cambiar. No se puede cambiar… ¡De pasión!». Alude a Racing, a La Academia, pero vale para cualquier aficionado de cualquier equipo del mundo.
Simeone, en el hotel de Racing antes de su último partido en 2006.
De 1987 a 2006
El Choloen sus inicios allá por 1987, sólo viste en su país los colores del Fortín (Vélez Sarsfield) antes de dar el salto al Pisa ya Europa. Apasionado de Racing, por su cabeza siempre pasa lucir algún día la otra albiceleste. Así las cosas, en 2005 finaliza su segunda etapa en el Atlético y ficha por La Academia. Los números: 38 partidos y tres goles (a Central, Colón y Arsenal).
Aquel 17 de febrero de 2006 juega el último. En una tarde de sofocante calor y humedad como corresponde al verano austral, Racing visita a Estudiantes con MARCA de testigo directo. El Pincha, entrenado por Jorge Burruchaga (para los más jóvenes o despistados, el autor del gol que coronó campeona del mundo a Argentina en México 1986)ejerce de local en el Centenario de Quilmes por el litigio que mantiene entonces con las autoridades a cuenta de la difícil convivencia con Gimnasia y Esgrima en el nuevo y flamante Estadio Único de La Plata.
Simeone charla con el enviado especial de MARCA horas antes de retirarse.
Racing pasa por una situación crítica al comienzo del Clausura 2006. El fantasma del descenso acecha por esos designios inescrutables del fútbol argentino que son los promedios. Recién destituido Fernando ‘Teté’ Quirozhace las veces de técnico interino Alberto Fanesi. Es su segundo y último partido. La intención de Simeone es colgar las botas al finalizar esa temporada pero decide que la transición sea inminente.
Con Giuliano en brazos
El Cholo con Giuliano en brazos, Giovanni y Gianluca.
Simeone salta al césped encabezando a su equipo con el brazalete de capitán, sus inseparables 14 a la espalda y acompañado por Giovanni, Gianluca y el pequeño Giuliano. Gustavo Ortiz, fotógrafo de MARCA en Buenos Aires, capta una imagen para la historia. Estudiantes gana a Racing por 2-1 con goles de José Sosa y Lugüercio. Pipa Estévez marca el de los visitantes.
«Me retiro con la camiseta con la que me enamoré del fútbol. No me importa ganar o perder, porque mi sueño era retirarme de la mejor manera de la cancha. Dejando todo, como hice desde el primer partido hasta el último«, dijo a MARCA el aún futbolista Simeone horas antes del partido en el Hotel Amérian Park de concentración. allí incluso Recibió la llamada del entonces presidente de Argentina, Néstor Kirchner..
Simeone, con las camisetas de todos los equipos en los que jugó.
563 partidos, 87 goles y 34 asistencias después en clubes (Vélez, Pisa, Sevilla, Atlético, Inter, Lazio, de nuevo Atlético y Racing) y 106 partidos, 11 goles y 11 asistencias después en la Selección Argentina, la transición del Simeone jugador al Simeone entrenador se consumó en menos de 24 horas. Hoy, 20 años después, podríamos hacer un primer y amplio balance del segundo. Pero eso… eso es otra historia.






