Reúne experiencias impulsadas por ganaderos, artesanos, guías de naturaleza, proyectos familiares y pequeños negocios rurales que no suelen aparecer en los canales habituales de intermediación turística. Opera principalmente en Cantabria, Asturias y País Vasco, territorios donde se concentra la mayor parte de la actividad y de los proveedores.
“Durante años se ha hablado de atraer turismo al mundo rural, pero muy poco de si ese turismo genera renta real para quienes viven allí”, explica José Manuel Colsa, fundador y director general del proyecto. “El problema no es la falta de demanda, sino un sistema de visibilidad y de intermediación que deja fuera a gran parte de la actividad económica de los pueblos”añade.
Un problema estructural: actividad existe, visibilidad no
Según los datos de la propia plataforma, en regiones como Cantabria, Asturias y País Vasco, las grandes plataformas de experiencias muestran en torno a 300 actividades. En ese mismo ámbito geográfico, VamosRural da visibilidad a más de 1.600 experiencias activas, muchas de ellas vinculadas a oficios tradicionales, ganadería, talleres artesanales o actividades familiares que rara vez aparecen en los catálogos turísticos convencionales.
La diferencia, apuntan desde el proyecto, no está en la inexistencia de oferta, sino en los criterios de selección y en las barreras de acceso a la digitalización. Muchos pequeños proveedores rurales no cuentan con recursos técnicos, tiempo o margen económico para adaptarse a plataformas diseñadas para grandes operadores urbanos.
“El pequeño proveedor rural suele quedar en desventaja: comisiones altas, pérdida de control y un esfuerzo adicional que no siempre compensa”señala Colsa. “En muchos casos, digitalizarse significa trabajar más para ganar menos, y eso acaba expulsando a la gente del sistema”.afirma.
Un modelo económico pensado desde el territorio.
Frente a ese esquema, VamosRural ha optado por un modelo en el que no cobra comisión al proveedor. El anfitrión fija su precio y es el viajero. quien asume una recarga del 15%. De este modo, el margen del proveedor no se ve reducido y la actividad puede convertirse en una fuente de ingresos más estable.
Actualmente, la plataforma cuenta con alrededor de 600 proveedores locales registrados, una cifra variable debido al carácter estacional de muchas actividades rurales. Para muchos de ellos, se trata de la primera experiencia de venta online.
“Cuando el proveedor gana más, el impacto no se queda en la plataforma, se queda en el pueblo”, explica el fundador. “Ese ingreso se reinvierte en el propio territorio: en servicios locales, en empleo, en consumo diario. En el mundo rural, la economía es muy circular y el efecto se nota rápido”subraya.
Economía local y arraigo como freno a la despoblación
Aunque el proyecto aún no ha realizado mediciones cuantitativas por municipio, desde VamosRural defienden que el impacto económico directo sobre los proveedores actúa como un elemento de arraigo. Poder generar ingresos a partir de actividades ya existentes. reducir la necesidad de abandonar el territorio en busca de oportunidades.
“No hablamos de grandes cifras ni de crear macroproyectos turísticos”apunta Colsa. “Hablamos de que una persona pueda vivir de lo que ya sabe hacer en su pueblo. Cuando eso ocurre, la despoblación deja de ser una teoría y se convierte en una decisión personal: quedarse”afirma.
El uso de la plataforma por parte de residentes locales para descubrir su propio territorio es otro de los fenómenos que han detectado. Cántabros reservando actividades en Cantabria o asturianos haciendo aviones en Asturias refuerzan, según el proyecto, una economía menos dependiente de la temporada alta y más vinculada al consumo interno.
En paralelo, VamosRural está desarrollando herramientas tecnológicas basadas en inteligencia artificial para facilitar la digitalización de los proveedores rurales. El objetivo no es modificar la actividad, sino traducirla al entorno digital a partir de materiales ya existentes, como audios, folletos o descripciones informales.
En este contexto, el proyecto está desarrollando herramientas tecnológicas basadas en inteligencia artificial para facilitar la digitalización de los proveedores rurales sin alterar su actividad. “La tecnología no tiene que cambiar lo que son, sino ayudarte a contarlo”explica Colsa. De cara a 2026, la plataforma prevé consolidar su modelo en el norte de España y avanzar hacia nuevas comunidades con fuerte tejido rural, siempre con un crecimiento basado en comunidades locales y no en una expansión acelerada.
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