“Se eligen parlamentos, no presidentes”. La amistosa observación ponía sobre la mesa en el palacio de la Aljafería el principio constitucional apenas observado de que, por encima de elegir a candidatos a dirigir un gobierno, las elecciones implican un mandato a grupos bien distintos para que actúen en común; esa era la responsabilidad específica tras las votaciones.
De golpe, el amistoso anfitrión de un par de días de convivencia entre universitarios, políticos y periodistas nos hacía ver cómo los parlamentos territoriales venían imitando el funcionamiento del Congreso, con una paulatina pérdida de poder respecto al gobernante, olvidando de paso el tener una personalidad diferencial en la misma sede de la autonomía.
Las elecciones implican un mandato a grupos bien distintos para que actúen en común
Además, la sencilla regla de que nuestra democracia deba ser más parlamentaria, o menos presidencial y más abierta a la sociedad, se ajusta muy bien con territorios del acusado pluralismo de partidos políticos que elige la comunidad aragonesa.
La nacionalización de las elecciones del 8 de febrero, querida con el decreto de regularización masiva, hecho sin consulta parlamentaria, ha teñido de puntos verdes el mapa de los barrios populares y envejecidos, el mismo color ya dominante en las pedanías agrarias, irritadas con un Mercosur sin cuyas compras preferenciales e inversiones en terceros países no habrá modo de contener a esas oleadas de población extranjera que inquietan a los mayores de todos los partidos. La legalización de las puertas abiertas había surtido su efecto divisivo y polarizador.
Pero, al igual que en Extremadura, la convocatoria anticipada se debió a una decisión personal, lejos de nada que pudiera calificarse de “presiones” de Madrid. El partido conservador de hoy resulta bastante más descentralizado en su toma de decisiones que su rival socialista y federal, cuyos resultados proyectados linealmente al Congreso le harían caer muy por debajo de los 90 escaños, en el caso de que exista un Ohio en nuestras elecciones generales.
Justamente al empezar el día de reflexión electoral, perdíamos al autor de la frase citada. A través de la fundación erigida por las Cortes regionales, su letrado, José Tudela, ha sido un propagandista de la cultura constitucional como pocos en España durante estos 25 años, desde que los armados de ETA mataron en una calle zaragozana a su compañero de la Cámara legislativa, Giménez Abad, hasta la víspera de las elecciones de Aragón.
gg.didomi.doWhenConsent(!window.didomiBypass, ‘c:facebooka-frU9M5JY’, function () {
!function(f,b,e,v,n,t,s)
{if(f.fbq)return;n=f.fbq=function()
{n.callMethod? n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};
if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version=’2.0′;
n.queue=();t=b.createElement(e);t.async=!0;
t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)(0);
s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,’script’,
‘https://connect.facebook.net/en_US/fbevents.js’);
fbq(‘init’, ‘316167066837274’);
fbq(‘track’, ‘PageView’);
});



