Melburne Australia. EFE.
Carlos Alcaraz rompió su techo en el Abierto de Australia, ese que le tenía anclado en los cuartos de final como una maldición y que atravesó esta vez, tras ganar al ídolo local, Alex de Miñaur, sexto favorito, y situarse en las semifinales del primer Grand Slam del curso. Tiene entre ceja y ceja este torneo el jugador de El Palmar de 22 años, que siempre, por una razón u otra, se había estancado en cuartos. El pasado año fue frenado por Novak Djokovic. Una lección que aprendió y que puso sobre la mesa en este 2026, a la que ha llegado como número uno del mundo y gran candidato. Saldrá de Melbourne, pase lo que pase a partir de ahora, reforzado como primero del ránking. Cuartos de defensa. Está en semifinales. Jannik Sinner no puede mejorar la puntuación. Solo perder si no vuelve a ganar el torneo.

Las cuentas, en cualquier caso, se harán al final. Ahora, Alcaraz está en semifinales con el alemán Alexander Zverev en el horizonte, como adversario antes de la final. El germano, finalista el año pasado, ganó previamente al estadounidense Aprendiz Tien por 6-3, 6-7(5), 6-1 y 7-6(3). Es el penúltimo obstáculo para el título del murciano. Alcaraz, que ambiciona nuevos registros en el torneo, ganó por sexta vez, en todo tipo de superficies, a Alex de Miñaur que a lo largo de su carrera solo una vez ha sido capaz de tumbar a un número uno del mundo en un torneo. Fue a Novak Djokovic en la United Cup. Es el australiano un jugador de estupendas prestaciones, sexto del mundo, con una gran derecha que puso en funcionamiento en varias ocasiones ante el español, especialmente en el primer set, en el que mantuvo la fe. Ha perdido siempre el jugador oceánico contra Alcaraz y lo hizo otra vez en un encuentro con menos calor que al inicio de la jornada y que se disputó al aire libre.



