Personas caminan durante una protesta (el pasado lunes 9 de marzo) en el puente internacional de Rumichaca, en la ciudad de Ipiales. Dicho puente es el principal paso fronterizo entre Colombia y Ecuador.
Foto: EFE – Xavier Montalvo
Durante años, el cruce de mercancías por el puente de Rumichaca hacia Ecuador hizo parte de una normalidad económica que en Ipiales, Nariño, casi nadie necesitaba explicar. El vecino país estaba ahí; a pocos kilómetros de distancia, dispuesto a comprar y vender, incorporado a la vida comercial de la frontera.
Pero esa relación comenzó a tensarse el pasado 21 de enero, con la llamada “tasa de seguridad” (un arancel, en términos simples) impuesta por el gobierno de Daniel Noboa, y con las sucesivas medidas recíprocas que anunciaron después el…



