Miles de colombianos han adoptado con entusiasmo la tendencia de usar cremas dentales con carbón activado, atraídos por la promesa de obtener dientes más blancos sin necesidad de acudir al consultorio odontológico. Sin embargo, los expertos advierten que estos productos, lejos de mejorar la estética dental, podrían estar generando daños significativos en la salud bucal.
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El odontólogo Alejandro Hoyos, especialista en estética dental, asegura que la popularidad de estas cremas ha traído consigo un aumento de consultas por problemas de sensibilidad y deterioro dental. «Los pacientes llegan a mi consultorio con dos quejas simultáneas: dientes amarillos y sensibilidad severa. Ambas condiciones, en muchos casos, son consecuencia directa del uso de cremas con carbón activado», explica.
La tendencia de moda en cremas dentales podría estar provocando sensibilidad severa. Foto:iStock
La evidencia científica respalda estas preocupaciones. Estudios recientes han demostrado que el carbón activado tiene un efecto limitado a la hora de aclarar los dientes. Comparado con sustancias utilizadas en tratamientos profesionales, como los peróxidos de carbamida o de hidrógeno, sus resultados son mínimos. Más preocupante aún es que, hasta la fecha, ninguna crema dental que contenga carbón activado cuenta con la aprobación de la Asociación Dental Americana (ADA), la entidad que certifica la seguridad y eficacia de los materiales odontológicos.
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El problema no termina en la falta de efectividad. La abrasión que produce el carbón activado sobre el esmalte dental es significativa y puede derivar en problemas mayores. «El carbón activado es altamente abrasivo, especialmente cuando se combina con técnicas de cepillado convencionales. Esto no solo causa sensibilidad, sino que puede agravar recesiones de encías y erosiones dentales preexistentes», asegura Hoyos. Para pacientes con retracción gingival, una condición que deja expuesto el tejido del cemento dental, el uso de estas cremas puede ser particularmente perjudicial, aumentando la incomodidad ante cambios de temperatura y provocando dolor.
Los especialistas advierten que el uso frecuente de estas cremas causaría dolor y desgaste del esmalte. Foto:iStock
Hoyos también alerta sobre la facilidad con que estos productos se consiguen en el mercado. «Se venden libremente sin considerar que algunas personas son más susceptibles a tener problemas graves. Para quienes ya sufren de sensibilidad, lo primero que hacemos es suspender la crema con carbón activado y sustituirla por un producto más adecuado», señala.
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A pesar de las advertencias de los odontólogos, la moda del carbón activado ha crecido impulsada por el marketing. La percepción de una solución rápida y efectiva ha prevalecido sobre la evidencia científica, llevando a muchos consumidores a confiar en resultados que en la práctica son poco notorios. “Los comerciales muestran sonrisas más blancas, pero los resultados reales de estas cremas no se acercan a lo que promete la publicidad”, agrega el especialista.
El odontólogo Alejandro Hoyos, especialista en estética dental. Foto:archivo particular
En comparación con tratamientos profesionales, la diferencia es clara. Los procedimientos realizados por odontólogos utilizando peróxidos de carbamida o de hidrógeno garantizan resultados visibles y duraderos, siempre que se sigan los protocolos adecuados. El carbón activado, por el contrario, ofrece beneficios estéticos limitados y representa un riesgo considerable para la salud dental.
Existen formas de uso menos riesgosas. Según Hoyos, el carbón activado podría aplicarse de manera tópica durante unos 20 minutos sin frotarlo, lo que podría ayudar a desmanchar los dientes de forma limitada. Sin embargo, el especialista enfatiza que para lograr resultados significativos siempre es preferible acudir a un odontológico profesional.
Para quienes buscan elegir productos de manera informada, Hoyos recomienda verificar dos criterios clave: el tamaño de las partículas de carbón, que no debe superar los 20 micrómetros para evitar daños al esmalte, y la certificación del producto por parte de la FDA o la ADA, que garantiza tanto seguridad como eficacia real.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medio Ambiente y Salud
@CaicedoUcros



