La forma de entender y consumir productos de belleza está cambiando. En un contexto marcado por la preocupación creciente por la salud, la contaminación y el impacto ambiental de los procesos industriales, el movimiento ‘Clean Beauty’ —o belleza limpia— se posiciona como una de las principales tendencias del mercado cosmético. Más que una moda pasajera, esta corriente propone una transformación profunda de las fórmulas, los procesos productivos y los criterios de compra, con énfasis en la seguridad, la transparencia y la sostenibilidad.
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El ‘Clean Beauty’ surge como respuesta a una nueva conciencia del consumidor, cada vez más atento a la composición de los productos que utiliza a diario. El aumento de enfermedades asociadas al consumo de químicos, la pérdida de biodiversidad y la contaminación ambiental han llevado a que más personas revisen las etiquetas, indaguen por el origen de los ingredientes y exijan alternativas que no comprometan su bienestar ni el equilibrio del planeta. En este escenario, los productos con altos porcentajes de naturalidad y libres de componentes tóxicos ganan terreno como un criterio decisivo de compra.
La preocupación por la salud y la sostenibilidad está transformando los hábitos de consumo. Foto:iStock
De acuerdo con Catalina Echeverri, CCO y cofundadora de Laboratorio IH, este cambio en los hábitos de consumo es evidente. «El consumidor ahora es cada vez más consciente de lo que es bueno para sí mismo y de lo que es bueno para el ambiente. Por eso, el concepto de ‘Clean Beauty’ nos invita a utilizar productos con alto porcentaje de naturalidad, que no sean tóxicos y que tengan responsabilidad ambiental», señala. Para la ejecutiva, la tendencia no solo responde a una demanda del mercado, sino a una necesidad de la industria de repensar su impacto.
En el sector cosmético, esta transformación se traduce en una revisión constante de ingredientes, fórmulas y procesos productivos. Como laboratorio maquilador, Laboratorio IH ha asumido el reto de garantizar transparencia en cada uno de los componentes que utiliza. Para ello, trabaja con bases de datos internacionales como COSING, en Europa, y la FDA, en Estados Unidos, que actualizan de manera permanente los listados de sustancias restringidas o prohibidas. Este seguimiento permite ajustar las formulaciones a estándares internacionales y responder a las exigencias de seguridad y trazabilidad que impone el movimiento Clean Beauty.
Los avances, según la compañía, ya son visibles. A lo largo de su trayectoria, Laboratorio IH ha desarrollado más de 2.000 fórmulas y actualmente cuenta con un portafolio activo de más de 120 productos, todos con un porcentaje de naturalidad superior al 80 %. Además, proyecta para 2026 el lanzamiento de 16 nuevas referencias concebidas bajo los principios del ‘Clean Beauty’, con el objetivo de reducir al máximo la huella ambiental desde la etapa de producción.
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No obstante, Echeverri advierte que no todas las herramientas disponibles para el consumidor ofrecen información precisa. En particular, señala que las aplicaciones móviles que califican productos de belleza según sus ingredientes aún se encuentran en una fase temprana de desarrollo. A su juicio, estas plataformas no siempre correlacionan todos los aspectos técnicos y toxicológicos de los componentes, lo que puede conducir a interpretaciones imprecisas sobre la seguridad o la efectividad real de una fórmula.
El movimiento ‘Clean Beauty’ promueve fórmulas seguras, transparentes y responsables Foto:iStock
La filosofía del ‘Clean Beauty’, explica la experta, no se limita a eliminar sustancias químicas, sino que busca crear fórmulas seguras, trazables y transparentes. Ingredientes utilizados en la industria, como las siliconas y los parabenos, han sido objeto de cuestionamientos por su posible toxicidad. Aunque ofrecían buenos resultados sensoriales, han sido reemplazados progresivamente por alternativas biodegradables o de origen vegetal. En el caso de las siliconas, se les han atribuido efectos adversos en el equilibrio hormonal y en la salud capilar, mientras que los parabenos fueron descartados por su relación con patologías cancerígenas.
Junto con la eliminación de estos componentes, el movimiento impulsa nuevas líneas de innovación. La llamada belleza en barra y las fórmulas waterless, es decir, sin agua, se posicionan como soluciones que reducen el impacto ambiental y promueven un uso más responsable de los recursos. Estas subtendencias responden a un consumidor que no solo exige productos eficaces, sino también coherentes con valores de sostenibilidad e innovación responsable.
El crecimiento del mercado confirma esta preferencia. Según cifras de la Andi, el segmento de protección solar registró un aumento del 21 % en el último año, reflejando la inclinación por productos veganos, cruelty free y con materias primas trazables. Este comportamiento refuerza la idea de que el ‘Clean Beauty’ se consolida como un nuevo estándar de calidad y compromiso en la industria cosmética.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medio Ambiente y Salud
@CaicedoUcros



