el cierre del año Suele estar marcado por reuniones sociales, celebraciones prolongadas y desplazamientos a distintos destinos. Estas dinámicas traen consigo modificaciones en los horarios de comida, una mayor ingesta de alimentos calóricos y bebidas alcohólicasasí como la exposición a dietas y calidades de agua diferentes a las habituales.
Aunque estas prácticas forman parte del ambiente festivo, también representan un desafío para el sistema digestivoque durante esta época puede volverse más vulnerable.
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Uno de los principales afectados es la microbiota intestinalel conjunto de microorganismos que habitan el tracto digestivo y cumplen funciones clave en el mantenimiento de la salud. Este ecosistema resulta especialmente sensible a los cambios bruscos que se presentan entre finales e inicios de año, cuando el volumen de comida aumenta y los viajes modifican los patrones alimenticios.
Según el Dr. Ramiro Cubillos, gerente médico de La Santé, «En diciembre hay comidas a deshoras y alimentos más pesados. El aumento de azúcares, alcohol y carbohidratos, junto con los viajes que exponen a nuevas dietas, genera irritación intestinal. Esto puede generar distensión, gases, estreñimiento o diarrea».
El especialista señala que conservar el equilibrio de la microbiota es fundamental para la defensa del organismo. “La microbiota sirve como un blindaje inmunológico con origen gastrointestinal, ampliado a otros sistemas, para dar respuesta parcial a cualquier microorganismo hostil que busque infectar, además de lograr impactar positivamente en el equilibrio de las funciones y hábitos gastrointestinales”.
La microbiota intestinal es sensible a viajes y cambios de dieta típicas de diciembre y enero. Foto:iStock
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Señales que no deben pasarse por alto
Durante las festividades de diciembre y enero, el cuerpo puede manifestar alertas que indican la necesidad de reforzar el cuidado intestinal. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Distensión o dolor abdominal.
- Cambios en el olor, color o consistencia de las heces.
- Aumento de gases o eructos.
- Alteraciones en la regularidad de la evacuación intestinal.
- Uso reciente de antibióticos, antiinflamatorios o antiácidos.
Identificar a tiempo estas manifestaciones permite tomar medidas preventivas antes de que las molestias interfieran con las actividades propias de la temporada.
En este contexto, los probióticos Suelen considerarse un apoyo adicional. Si bien no sustituyen las recomendaciones médicas ni solucionan por completo los trastornos digestivos, pueden contribuir a mitigar algunas molestias asociadas a los cambios alimentarios, como episodios de diarrea, estreñimiento o reflujo.
Probióticos específicos pueden apoyar el equilibrio digestivo, sin reemplazar el control médico. Foto:iStock
El doctor Cubillos enfatiza que la elección del probiótico debe ser específicaya que no todos cumplen la misma función. «Cada cepa cumple un rol distinto. Por ejemplo, Saccharomyces boulardii se ha estudiado para el manejo de diarreas asociadas a antibióticos, mientras que Bacillus clausii es más utilizado para ayudar a recuperar el equilibrio gastrointestinal».
A este respaldo se suman organismos internacionales. La Organización Mundial de Gastroenterología indica que determinadas cepas probióticas han mostrado utilidad como complemento en el manejo de diarreas agudas, molestias relacionadas con el uso de antibióticos y algunos trastornos gastrointestinales funcionales, siempre dentro de un enfoque integral de salud intestinal.
Distensión abdominal, gases o diarrea son señales comunes de desequilibrio intestinal festivo. Foto:iStock
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Hábitos clave para cuidar el sistema digestivo
Los especialistas recomiendan adoptar medidas sencillas que ayuden a mantener el bienestar durante las celebraciones:
- Moderar el consumo de alcohol y comidas muy condimentadas o abundantes.
- Mantener horarios relativamente estables, incluso durante las celebraciones.
- Eviter la automedicación, especialmente de antiácidos y antibióticos.
- Hidratarse adecuadamente, sobre todo en viajes o climas cálidos.
- Incorporar probióticos como apoyo cuando existan antecedentes digestivos o cambios bruscos en la alimentación.
Con a estos hábitos de atención y un cuidado consciente de la microbiota, las festividades pueden disfrutarse sin que los problemas digestivos se conviertan en un obstáculo. La prevención y el equilibrio intestinal aparecen así como aliados para cerrar el año y comenzar el siguiente en mejores condiciones de salud.
*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial.
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