El Espectador habló con José Quintana y Giovanny Urshela, dos de los referentes de la novena tricolor, en la previa de su debut contra Puerto Rico. El principal objetivo del equipo de todos es superar la primera ronda.
En el diamante de San Juan comienza esta noche un nuevo sueño para el deporte colombiano. En el Estadio Hiram Bithorn, la selección nacional de béisbol arrancará su camino en la primera ronda del Clásico Mundial de Béisbol 2026 con el objetivo de dejar una huella que impulse el crecimiento de este deporte en el país.
El equipo llega al torneo después de disputar dos amistosos de preparación frente a organizaciones de las Grandes Ligas: primero contra los Piratas de Pittsburgh y luego ante los Bravos de Atlanta. Ambos encuentros sirvieron al mánager José Mosquera Crisson para ajustar detalles antes del inicio del campeonato.
La novena tricolor, que ya se ha hecho habitual en este torneo, intentará superar por primera vez la fase de grupos. Antes del debut, El Espectador habló con dos de los referentes del plantel: el lanzador José Quintana y el tercera base Giovanny Urshela.
Se siente la emoción del amarillo, azul y rojo en Puerto Rico para el #ClásicoMundialDeBéisbol 2026 🇨🇴 pic.twitter.com/di7qCbzG2g
—MLB Español (@mlbespanol) 5 de marzo de 2026
«Representar al país para mí siempre ha sido algo que no tiene precio. He estado en muchos juegos importantes en Grandes Ligas, pero tener la camisa de tu país es algo diferente. Es un sentir diferente», aseguró Quintana, capitán de la novena colombiana.
Ambos nacieron en el departamento de Bolívar y tienen una extensa trayectoria en las Grandes Ligas. Liderarán a la selección en un grupo exigente que comparte con Puerto Rico, Canadá, Cuba y Panamá. Solo los dos mejores avanzarán a la siguiente fase.
Quintana entiende bien ese contexto. El nacido en Arjona, es uno de los lanzadores más importantes en la historia del béisbol colombiano. Fue All-Star en las Grandes Ligas en 2016 y durante más de una década ha competido en el nivel más alto del béisbol profesional. A sus 37 años forma parte de la organización de los Colorado Rockies y llega al Clásico como uno de los jugadores con mayor experiencia del equipo. Fue parte de la selección que debutó en el torneo en 2017, pero en la edición de 2023 una lesión lo dejó por fuera.

«Para mí fue un sinsabor grande no poder participar en el último Clásico Mundial. Es un evento que se hace cada tres o cuatro años y era importante para mí, pero a veces hay cosas que uno no puede controlar», recordó el zurdo. «Siempre que uno tiene la oportunidad de representar al país es algo que no tiene palabras. Es muy especial y es una forma de devolverle todo lo que nos ha dado».
Si Quintana aporta liderazgo desde el montículo, Urshela lo hace desde la tercera base, la esquina caliente del diamante. Nacido en Cartagena, hace 34 años, se ha convertido en otra de las figuras del béisbol colombiano. Actualmente juega para los Minnesota Twins y vivió algunos de los mejores momentos de su carrera con los New York Yankees entre 2019 y 2022.
«Estoy muy contento con esta nueva oportunidad en mi carrera. Es una experiencia más que se suma y agradecida también con los Twins, que me dieron la oportunidad de volver a este gran equipo», dijo en la previa de su tercera participación en este certamen.

El combinado nacional se reunió en Bradenton para ultimar detalles y después viajó a San Juan para encarar el debut contra Puerto Rico. En el proceso hubo bajas sensibles de última hora, como las de los receptores Elías Díaz y Jorge Alfaro. A pesar de esos contratiempos, dentro del grupo el ambiente es positivo. “Para nosotros todo el equipo está súper motivado”, afirmó Urshela.
El Clásico Mundial tiene una particularidad frente a otros torneos internacionales de otras disciplinas, pues los jugadores no quedan automáticamente disponibles para sus selecciones. Cada participación depende del permiso de sus organizaciones en las Grandes Ligas.
Urshela reconoce que esa situación hace más complejo armar el equipo. «Sabemos que este Clásico no se juega todos los años y que muchos jugadores a veces no pueden venir por temas de permisos. Por eso los que estamos aquí lo tomamos con mucho orgullo y mucha seriedad».
Quintana también se refirió a ese proceso. «No tenía permiso, no tenía aval del seguro para ir al Clásico, pero el equipo al que pertenezco, me protegió y me dijo que se hacía cargo de todo. Saben que yo era el capitán de la selección y que para ellos también era un honor que yo fuera a representar al país».
Colombia debutará frente a Puerto Rico, uno de los anfitriones del torneo y una selección con gran tradición en este deporte. «Sabemos que vamos a jugar en la casa de ellos y con toda su fanaticada, pero estamos acostumbrados a ese tipo de escenarios. El equipo está muy positivo y con muchas ganas de competir», señaló Urshela.
Dentro del vestuario colombiano el objetivo es claro, avanza a los cuartos de final. «Nosotros queremos pasar a la segunda fase. En los pasados mundiales no lo hemos conseguido, pero estamos enfocados en jugar nuestro béisbol y en competir en cada juego», explicó Quintana.
El lanzador también cree que la experiencia acumulada por varios integrantes del plantel puede marcar una diferencia en un torneo corto. «Hay muchos muchachos que estuvieron en el primer Clásico y eso da madurez al grupo. Sabemos lo que venimos y entendemos lo exigente que es este torneo».

El vestuario colombiano mezcla generaciones distintas. Hay jugadores jóvenes que vivirán su primer Clásico y otros que ya conocen el ritmo del torneo. “La idea es combinar todo eso para darle ese plus al equipo y tratar de ayudarnos con lo que cada uno sabe”, explicó Urshela.
La tercera base también insiste en una idea que se repite cuando los peloteros hablan del béisbol colombiano: el deporte todavía busca consolidar su lugar dentro del panorama deportivo del país. En Colombia la tradición de este juego se concentra sobre todo en la región Caribe. Ciudades como Barranquilla, Cartagena, Montería y Sincelejo mantienen viva esa cultura alrededor del diamante.
«Esta es una oportunidad de poner a Colombia en el mapa del béisbol. Sabemos que no es el deporte más fuerte del país, pero queremos demostrar que aquí también se juega buen béisbol», señaló Urshela. Quintana también espera que el impacto del torneo se refleje en el crecimiento de este deporte acá. «Lo más importante es que los niños vean que hay colombianos representando al país en estos escenarios. Eso puede crear un impacto muy grande para el futuro».
En torneos como este, los equipos viven durante unos días en una especie de tiempo acelerado y cada resultado puede modificar el panorama del grupo. Colombia llega con ilusión, pero también con la conciencia de que el margen de error es mínimo en un formato que no perdona. Este viernes, cuando el árbitro grite “playball” arrancará una nueva historia para nuestro béisbol.

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