Un consumo moderado de café con cafeína podría estar asociado con un menor riesgo de desarrollar demencia y con un mejor desempeño cognitivo a largo plazo. Así lo concluye un amplio estudio científico publicado en febrero de 2026 en la revista JAMA, que siguió durante más de cuatro décadas a más de 131.000 personas adultas en Estados Unidos.
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La investigación, titulada ‘Coffee and Tea Intake, Dementia Risk, and Cognitive Function’, analizó de manera detallada la relación entre la ingesta de café —con y sin cafeína—, té y el riesgo de demencia, así como distintos indicadores de función cognitiva. Uno de sus hallazgos más relevantes es que el efecto protector se concentra especialmente en quienes consumen entre dos y tres tazas diarias de café con cafeína.
Café, té y cerebro: el consumo moderado se asocia con menor riesgo de demencia. Foto:iStock.
El estudio fue desarrollado a partir de dos grandes cohortes de seguimiento poblacional: el Nurses’ Health Study, que incluyó a 86.606 mujeres seguidas entre 1980 y 2023, y el Health Professionals Follow-up Study, con 45.215 hombres monitoreados entre 1986 y 2023. Ninguno de los participantes tenía diagnóstico de cáncer, enfermedad de Parkinson o demencia al inicio del seguimiento.
Durante un período máximo de 43 años —con una mediana cercana a los 37 años— se documentaron 11.033 casos incidentes de demencia, identificados a través de registros de defunción y diagnósticos médicos. A lo largo del estudio, los investigadores recopilaron información dietética cada dos a cuatro años mediante cuestionarios validados, lo que permitió analizar con precisión los patrones de consumo de café y té en el tiempo.
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Tras ajustar por posibles factores de confusión y combinar los resultados de ambas cohortes, los autores encontraron que las personas ubicadas en el cuartil más alto de consumo de café con cafeína presentaron un 18% menos de riesgo de demencia en comparación con quienes se encontraban en el cuartil más bajo. En términos absolutos, esto se tradujo en 141 casos por cada 100.000 personas-año en el grupo de mayor consumo, frente a 330 casos en el grupo de menor consumo.
La cafeína es la encargada de brindarle la sensación de energía. Foto:iStock
El impacto positivo no se limitó al diagnóstico clínico de demencia. El estudio también evaluó el deterioro cognitivo subjetivo, medido mediante un cuestionario que indica la percepción personal de fallas de memoria y pensamiento. En este indicador, el 7,8 % de las personas con mayor consumo de café con cafeína reportó deterioro cognitivo, frente al 9,5 % en el grupo de menor consumo.
Además, en el caso específico de las mujeres del Nurses’ Health Study, se realizaron pruebas neuropsicológicas telefónicas para medir la función cognitiva objetiva. Quienes consumían más café con cafeína obtuvieron puntajes ligeramente superiores en la Entrevista Telefónica para el Estado Cognitivo (TICS), una prueba ampliamente utilizada para evaluar el estado mental, así como en una medida global de cognición que integra seis pruebas diferentes. Aunque la diferencia en la cognición global no alcanzó significación estadística, la tendencia fue consistente con los demás resultados.
El análisis también incluyó el consumo de té, que mostró asociaciones similares con un menor riesgo de demencia y mejores resultados cognitivos, especialmente con una ingesta de una a dos tazas al día. En contraste, el café descafeinado no evidencia una relación significativa ni con la reducción del riesgo de demencia ni con un mejor desempeño cognitivo, un hallazgo que refuerza la hipótesis de que la cafeína juega un papel central en los efectos observados.
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Uno de los aspectos clave del estudio fue el análisis de dosis-respuesta. Los investigadores identifican una relación inversa no lineal entre el consumo de café con cafeína y el riesgo de demencia, lo que significa que el beneficio no aumenta indefinidamente con mayores cantidades. Por el contrario, los efectos más marcados se concentraron en niveles moderados de consumo, particularmente en el rango de dos a tres tazas diarias.
Quienes consumen café con cafeína de forma regular presentan menor riesgo de demencia. Foto:Particular
En sus conclusiones, los autores señalan que un mayor consumo de café con cafeína y de té se asocia con un menor riesgo de demencia y con resultados cognitivos modestamente más favorables. Aunque subrayan que se trata de un estudio observacional —y no de un ensayo clínico—, destacan que la duración del seguimiento, el tamaño de la muestra y la diferenciación entre café con y sin cafeína fortalecen la solidez de los hallazgos.
El trabajo aporta nueva evidencia a un debate científico que durante años ha sido inconcluso y sugiere que, al menos desde una perspectiva poblacional, el consumo moderado de café con cafeína podría formar parte de hábitos asociados con un envejecimiento cognitivo más saludable.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medio Ambiente y Salud
@CaicedoUcros
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