La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ha dicho más de una que descarta la posibilidad de una «invasión» estadounidense en México.
Sin embargo, en privado, algunos funcionarios mexicanos y líderes empresariales temen que las amenazas del presidente Donald Trump puedan pronto convertirse en realidad. El peor escenario posible, según algunos, sería un ataque estadounidense que causaría víctimas civiles y sumiera al país en un caos político y económico.
Las declaraciones del presidente se producen tras una operación militar estadounidense de varios meses que ha atacado embarcaciones presuntamente involucradas en el transporte de drogas en el mar Caribe y otras zonas. Funcionarios de la Casa Blanca y el Pentágono justificaron algunos de los ataques letales señalando que los ocupantes de las embarcaciones eran miembros de la banda venezolana Tren de Aragua, designada como organización terrorista extranjera el año pasado.
La madrugada de este 3 de enero, Estados Unidos atacó Venezuela. El cielo tronó sobre Caracas con múltiples explosiones. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció que 32 soldados cubanos murieron en “acciones combativas”, durante la intervención estadounidense. Los ataques causaron al menos 40 muertos entre militares y civiles, según reveló una fuente anónima venezolana a The New York Times. El ataque incluyó la captura del presidente Nicolás Maduro y fue trasladado a Nueva York para ser juzgado por narcoterrorismo.
Horas después, el presidente Donald Trump dijo que asumirá la gestión del país sudamericano hasta que haya “una transición que considere satisfactoria y que las petroleras estadounidenses resucitarán la industria venezolana del petróleo”. Después, desde Caracas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez ha pedido la liberación de Maduro, y dijo que Venezuela no “volverá a ser esclava ni colonia de ningún imperio”. Maduro, mientras tanto, durmió en el Centro de Detención de Brooklyn, donde fue trasladado tras su captura.
La historia se está construyendo, pero este ataque ha reabierto —cuatro décadas después— la época de intervenciones estadounidenses en América Latina.
Trump de anunció madrugada en su cuenta de Verdad Social que Estados Unidos había llevado a cabo con éxito un “ataque a gran escala contra Venezuela”. Maduro fue capturado y sacado del país en helicóptero junto con su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados en una aeronave militar hasta un buque estadounidense, que los condujo a la base de Guantánamo, donde abordaron el avión que los llevó a Nueva York. Al atardecer llegaron a la ciudad donde enfrentarán cargos de narcotráficosegún informó la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi.
Fuerzas militares estadounidenses también atacaron infraestructura en la región norte de Venezuela antes de allanar la residencia de Maduro en Caracas. La administración Trump también ha buscado tomar el control de la industria petrolera venezolana y afirmó que el país entregaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos.
La operación generó duras críticas de Brasil, México y Rusia, cuyos funcionarios condenaron la medida y expresaron incertidumbre sobre el futuro de las intervenciones estadounidenses en otros países.
«La intervención nunca ha traído democracia, ni ha generado bienestar duradero o estabilidad», declaró la semana pasada la presidenta Claudia Sheinbaum.



